Esta semana ha circulado un titular redondo: Topgolf, cadena de ocio con más de cien sedes, dice haber evitado o eliminado más de 11,3 millones de dólares en costes de infraestructura combinados después de mover unas 12.000 máquinas virtuales fuera de VMware. La cifra está atribuida con nombre y cargo, la recogió la prensa técnica a mediados de octubre y, con bastante seguridad, va a acabar esta misma semana en una diapositiva de comité. Puede que en la tuya.
El número no es el problema. El problema es la palabra combinados, que viaja en la cifra y se cae en el titular. En el mismo reportaje están las dos líneas que no caben en una portada: pasaron de 650 servidores a unos 400, y el cluster estándar de cada sede pasó de seis nodos con 35 TB a tres nodos con 5 TB. Ahí dentro hay varias facturas distintas, y la del hipervisor es solo una de ellas.
Los hechos, tal como están publicados
Vale la pena ponerlos juntos, porque separados cada uno cuenta una película distinta:
- Unas 12.000 máquinas virtuales movidas de VMware a VergeOS, repartidas por más de cien sedes, oficinas y centros de datos propios.
- La cifra publicada es «evitó o eliminó más de 11,3 millones de dólares en costes de infraestructura combinados». No es un ahorro anual declarado ni una factura comparada mes a mes.
- El detonante: proyectaban que el coste de VMware subiría un 400 % tras el cambio de empaquetado y licenciamiento de Broadcom, con el fin de las licencias perpetuas.
- Sustituyeron unos 650 hosts VxRail por alrededor de 400 servidores Dell PowerEdge en seis meses.
- La plantilla por sede pasó de clusters de seis nodos con 35 TB a clusters de tres nodos con 5 TB.
- Reducción declarada del 87 % en gasto comparativo de hardware y del 77 % en software.
- Y lo que no cabe en un titular: veinte sedes seguían con VxRail y VMware Cloud Foundation cuando se publicó la noticia, con la salida completa prevista para la segunda semana de diciembre.
- Un hecho más, y cambia la lectura entera: lo que sustituyeron no fue solo el hipervisor. Según el propio fabricante de la plataforma nueva, lo que se retiró es «una mezcla de software de VMware, hardware VxRail y copia de seguridad de terceros», y en concreto «la compañía sustituyó Rubrik por la protección de datos integrada de VergeOS». Un producto de backup entero desapareció de la factura.
Hay una frase más, del propio responsable de infraestructura global de Topgolf, Scott Forehand, y es la que debería ir en negrita en cualquier diapositiva que use esta noticia: la cifra cubre costes de infraestructura combinados, no solo licencias de VMware. Lo dice él, no nosotros. Es decir: el titular no es «cambiar de hipervisor ahorra 11,3 millones». Es «rehacer la infraestructura —hierro, almacenamiento y copias incluidos— evitó o eliminó 11,3 millones, y por el camino cambiamos de hipervisor».
«Evitado» no es «dejado de pagar»
Las palabras exactas de la noticia son evitó o eliminó, juntas, en el mismo sintagma y sin desglose. Y un coste evitado y un coste eliminado no son la misma cosa, ni pesan igual en un comité. El evitado es un presupuesto que no llegas a firmar: la renovación que te pedían y no pagaste. El eliminado es dinero que estaba saliendo de caja y deja de salir. El primero es legítimo —si te piden un 400 % más y no lo pagas, has evitado un coste real—, pero no aparece en la cuenta de resultados como un ingreso, y alguien en la mesa lo va a preguntar.
Nuestro criterio, y lo damos como criterio y no como hecho: cuando lleves una migración a dirección, pon dos líneas separadas. Una, los euros al año que dejan de salir de la cuenta corriente. Otra, los euros al año que no vas a firmar. Suman, pero no son la misma moneda, y mezclarlas es la forma más rápida de perder la credibilidad en la segunda reunión.
La cuenta que no está en el titular
Las cifras de hierro son públicas, así que la resta la puede hacer cualquiera. La hacemos nosotros y la marcamos como nuestra:
La tentación es coger las dos últimas filas y cerrar el caso: el 87 % de reducción de gasto de hardware se parece muchísimo al 86 % de capacidad instalada que salió de cada sede. Sería una pirueta. Son porcentajes sobre bases en euros que no conocemos, y el mismo caso declara un -77 % en software: con lo publicado no se puede decidir qué partida pesó más. Lo que sí se puede hacer es contarlas, que es otra cosa.
Contadas, en lo publicado hay al menos cuatro facturas distintas dentro de esos 11,3 millones: (1) las licencias de VMware; (2) el hierro, unos 250 servidores menos y el salto de un aparato de marca —VxRail— a servidor genérico; (3) el producto de copia de seguridad de terceros, que desapareció entero; y (4) la capacidad de almacenamiento instalada por sede, que cae de 35 TB a 5 TB. La (2) y la (4) llegan en la misma factura de hierro —en VxRail el disco va dentro del nodo—, pero son dos decisiones distintas: cuántos nodos compras y cuánta capacidad metes en cada uno. Tres de las cuatro no se arreglan cambiando el fichero de licencia del hipervisor.
La parte que no es replicable, dicha por quien la vende
Nuestra primera lectura de los 35 TB que se quedan en 5 fue la obvia para quien lleva años abriendo armarios ajenos: ahí había capacidad que no hacía falta. No se sostiene entera, y conviene decirlo antes de que lo diga otro. El fabricante de la plataforma nueva atribuye parte de esa bajada a su deduplicación global en línea, de la que declara ratios de «4:1 o más». La capacidad instalada por sede, en cambio, cae 7:1 —35 entre 5—, y las dos cifras no son la misma magnitud: 35 TB y 5 TB son capacidad instalada, mientras que un ratio de deduplicación compara dato lógico con dato físico. No se restan ni se dividen entre sí. Y el ratio declarado es «4:1 o más», un suelo abierto: podría explicar la bajada entera y no quedar holgura ninguna. El dato que haría falta —cuánto dato real había dentro de aquellos 35 TB— no se ha publicado nunca. Con lo público, el mérito no se puede repartir.
Esto tiene una consecuencia práctica y poco agradable para quien ya estaba haciendo la regla de tres: una parte del ahorro de ese caso viaja con la plataforma que eligieron, y no te espera al otro lado de cualquier migración. Si tu destino no deduplica igual, esos TB no se evaporan. Lo decimos nosotros, que vivimos de migrar: antes de poner un porcentaje ajeno en tu hoja de cálculo, hay que saber cuál de las cuatro facturas estás tocando.
Por qué tu cuenta no se parece a la suya: el suelo fijo
Doce mil máquinas y cien sedes. Tú probablemente tienes cuarenta máquinas, dos hosts y un armario. La tentación es hacer una regla de tres con el ahorro, y es exactamente el error, porque el ahorro escala con el número de máquinas y el coste del proyecto no. Hay un conjunto de partidas que cuestan casi lo mismo con 40 máquinas que con 12.000. A eso lo llamamos el suelo fijo de una migración:
- El inventario de verdad. Qué máquina existe, quién la usa, qué se rompe si se apaga un martes a las once. Es la partida que nadie factura y la que decide todas las demás. Si no la haces, no estás migrando: estás copiando tu desorden a un sitio nuevo.
- La red. VLANs, reglas de firewall, rutas, DNS interno, lo que estaba resuelto con un vSwitch y ahora no. Se rehace una vez, tengas dos hosts o doscientos.
- El backup. Cambiar de plataforma cambia el agente, el proxy, las credenciales y a veces el método de snapshot. Y obliga a cronometrar otra vez una restauración completa de la máquina más grande que tengas, que es el número que nadie sabe de memoria y el único que te dice si el plan aguanta.
- El plan de vuelta atrás. El paso que convierte una mala noche en un incidente acotado, y el que más veces falta. Lo desglosamos en el plan de vuelta atrás que casi nadie prepara.
- Las pruebas de arranque de los sistemas que nadie ha reiniciado en tres años. Nadie sabe si esa máquina con tres años de uptime vuelve sola, y el día de la migración es un mal día para averiguarlo.
- La ventana y el aviso a negocio. Hablar con quien factura, elegir la noche, tener a alguien despierto. Cuesta lo mismo apagar cuarenta máquinas que cuatrocientas: lo que cambia es cuántas noches.
- La formación del equipo que lo va a operar el lunes siguiente. Si el que está de guardia no sabe dónde se mira el estado del cluster nuevo, has cambiado una factura por un riesgo.
Lo que sí escala con el número de máquinas es la parte aburrida: copiar discos, las licencias por zócalo o por nodo, el hierro. Con 12.000 máquinas el suelo fijo es ruido estadístico y el ahorro manda. Con cuarenta, el suelo fijo es el proyecto. Por eso la pregunta útil antes de pedir presupuesto no es «cuánto me ahorro», sino otra: ¿cuántas máquinas tengo por encima de ese suelo? Si la respuesta es «pocas», el número del titular no te está hablando a ti.
Seis meses no fue el final
Los seis meses que cita la noticia cubren la sustitución del hierro; que no sean la migración entera es deducción nuestra, y se apoya en el dato siguiente. Cuando se publicó, veinte sedes seguían corriendo sobre VxRail y VMware Cloud Foundation, y la salida definitiva se esperaba para la segunda semana de diciembre. Es decir: una empresa que decidió irse mantuvo las dos plataformas vivas durante meses. Dos ciclos de parches, dos formas de restaurar, dos sitios donde mirar a las tres de la mañana, dos contratos. Ese coste no sale en ningún titular y lo contamos en detalle en lo que vas a mantener dos veces. No es un argumento contra migrar: es una partida que va en el presupuesto, y con fecha de fin escrita.
Cuándo este titular no es tu problema
Si tu renovación está a dieciocho meses, tus hosts van al 80 % de CPU y de disco, y restauras un backup de verdad cada trimestre, nada de esto te mueve la agenda. Puedes archivar la noticia. Los porcentajes del titular no te esperan al otro lado de ninguna migración: salieron de retirar 250 servidores, de cambiar de sistema de almacenamiento y de quitar un producto de copia entero, y ninguna de esas tres cosas es automática al migrar. Lo que sí te conviene mirar es la otra pregunta, la de la renovación, y eso es una negociación, no un proyecto técnico.
Y si el impulso es irse corriendo porque el número es grande, conviene releer el inventario de contraindicaciones que ya publicamos: hay casos en los que recomendamos cuándo NO migrar de VMware a Proxmox, y seguimos pensando lo mismo esta semana que la anterior. Un titular de once millones no cambia si tu aplicación crítica solo está certificada sobre una plataforma.
Lo que hacemos, y lo que no afirmamos
Operamos Proxmox VE con almacenamiento Ceph en producción repartido en varios centros de datos, venimos de VMware desde versiones antiguas, hemos migrado empresas de VMware a Proxmox y también hemos recomendado quedarse cuando tenía sentido. No somos resellers de ninguna plataforma: no vendemos licencias de VMware ni de nada. Por eso podemos decir lo incómodo: el caso del titular no eligió Proxmox. Eligió otra plataforma, VergeOS. Lo decimos porque esta noticia ya se está usando para vender migraciones a Proxmox —las nuestras incluidas— y el caso, leído entero, no dice eso.
Nuestro conflicto de interés es evidente: cobramos por hacer migraciones y por consultoría de infraestructura. Aun así, la conclusión que sacamos de este caso le quita trabajo a la primera factura: de las cuatro facturas que hay dentro de esa cifra, dos —el hierro que sobra y el producto de copia que pagas— se pueden revisar sin migrar nada. Mide ocupación real de CPU, memoria y disco por host, compárala con lo que tienes instalado y mira el hueco. Si el hueco es grande, ya tienes tu primer ahorro y además tienes argumento para la renovación. Si el hueco no existe, acabas de descubrir que tu problema es de capacidad y no de licencias, lo cual es una conversación completamente distinta.
Lo que no afirmamos: no hemos auditado ninguna de las cifras de Topgolf —son declaraciones de su responsable recogidas por prensa técnica, y el resto procede de la documentación del fabricante de la plataforma, que es parte interesada—; no damos ningún porcentaje de ahorro para tu empresa, porque no conocemos tu ocupación ni tu renovación; no decimos que VergeOS, Proxmox o VMware sean mejores entre sí, porque eso depende de qué tengas que correr encima; y la lectura del sobredimensionado la hemos acotado en el cuerpo precisamente porque el fabricante atribuye parte de esa bajada a su deduplicación: el reparto exacto no lo sabe nadie fuera de Topgolf.
Fuentes (consultadas el 17-10-2026): las cifras del caso —unas 12.000 máquinas virtuales movidas de VMware a VergeOS, «evitó o eliminó más de 11,3 millones de dólares en costes de infraestructura combinados», la proyección de subida del 400 % tras los cambios de empaquetado y licenciamiento de Broadcom, la sustitución de unos 650 hosts VxRail por alrededor de 400 servidores Dell PowerEdge en seis meses, el paso de clusters de seis nodos con 35 TB a clusters de tres nodos con 5 TB, las reducciones declaradas del 87 % en hardware y del 77 % en software, más de cien sedes, las veinte sedes que seguían en VxRail con VMware Cloud Foundation y la salida completa esperada para la segunda semana de diciembre, y la aclaración de Scott Forehand (responsable de infraestructura global de Topgolf) de que la cifra cubre costes de infraestructura combinados y no solo licencias de VMware— proceden del reportaje original de Ars Technica (13 de octubre de 2026), que no hemos consultado directamente, y de su cobertura en Business Wisconsin, contrastada con TokenPost y con la documentación pública del fabricante de la plataforma —su nota sobre el proyecto, publicada al anunciarse en 2025 y por tanto anterior a las cifras de cierre, de donde salen la sustitución de «una mezcla de software de VMware, hardware VxRail y copia de seguridad de terceros», el reemplazo de Rubrik por la protección de datos integrada y los ratios declarados de deduplicación global en línea de «4:1 o más»; el PDF del estudio de caso es público aunque su página de descarga pida formulario—. Es documentación de parte interesada y así la tratamos. Nuestro, y lo acotamos: la distinción entre coste evitado y coste eliminado, los porcentajes de variación calculados (-38 % de servidores, -50 % de nodos por sede, -86 % de capacidad por sede), el descarte expreso de la comparación entre ese -86 % y el -87 % declarado de hardware, el recuento de las cuatro facturas distintas dentro de la cifra combinada, el descarte de nuestra propia lectura del sobredimensionado al comprobar que el 7:1 de capacidad instalada y el 4:1 declarado de deduplicación no son magnitudes comparables, la lista del suelo fijo, la aritmética de escala y el apartado sobre cuándo esto no es tu problema.
¿Sabes a cuánto van tus hosts de verdad?
Si la respuesta es «no lo sé», esa es la primera medición y no cuesta una migración. Hacemos migraciones de VMware a Proxmox con inventario, plan de vuelta atrás y restauración probada, y hacemos consultoría que a veces termina en «no migres todavía, redimensiona».
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