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Un .es caducado se libera en diez días. Un .com puede darte ochenta

Muro de ladrillo con la publicidad pintada de un comercio que ya no existe: el nombre sigue ahí mucho después de que el negocio cerrara

Un dominio .es que no se renueva se da de baja a los diez días de caducar y queda disponible para cualquiera. Después no hay periodo de redención: el registro describe diez días para pagar y, si no se paga, la baja. No hay un tramo posterior para recuperarlo con recargo. Un .com, en la misma situación, puede darte hasta ochenta días de margen. Y el 13 de agosto Infoblox publicó cuánta gente está esperando al otro lado: unos 65.000 dominios caducados se vuelven a registrar cada día, casi el 20% de todas las altas que observan.

Dos calendarios que no se parecen en nada

La política de ICANN que rige los dominios genéricos —Expired Registration Recovery Policy— obliga al registrador a mandarte dos avisos antes de la caducidad, uno aproximadamente un mes antes y otro aproximadamente una semana antes, y un tercero en los cinco días siguientes si llega a borrar el dominio. Después vienen tres tramos:

  • 1-45 díasAuto-renovación. Es opcional: el registrador puede ofrecerla o borrar el dominio el mismo día. Y viene con una advertencia que la propia ICANN pone por escrito: durante ese periodo el dominio puede estar disponible para terceros y corres el riesgo de que tu registrador lo subaste, según sus condiciones de servicio.
  • 30 díasRedención. Esta sí es obligatoria para todos los registros genéricos. El registro no puede transferir el dominio y tiene que dejarte recuperarlo. Con tarifa, normalmente cara, pero se recupera.
  • 5 díasBorrado pendiente. Este tramo ya no lo fija la ERRP, sino el ciclo de vida estándar del registro. Ya no se puede hacer nada: al terminar, el nombre vuelve al mercado.

Los ochenta días del titular son nuestra suma —45 + 30 + 5— y solo salen si tu registrador ofrece los cuarenta y cinco completos. Puede ofrecer uno. El único tramo con el que puedes contar de verdad es el de los treinta de redención, y ese lo pagas aparte.

La ERRP obliga además al registrador a interrumpir el DNS del dominio hasta ocho días antes de borrarlo, y al registro a hacer lo mismo durante los treinta de redención. La web y el correo se caen a propósito, como último aviso de que el dominio ha caducado. Cuando alguien llama diciendo «se nos ha caído todo de golpe y no hemos tocado nada», esa es una de las causas que hay que descartar antes de empezar a mirar servidores.

Y ahora el .es, que es donde trabajamos

El .es no lo rige ICANN, lo rige Red.es, y su calendario funciona de otra manera. Lo describe la propia web del registro, con estas palabras: pasada la fecha de renovación el dominio queda desactivado temporalmente; desde ese momento hay cinco días para pagar la renovación y otros cinco para conciliar el pago; si no se paga, a los diez días de la caducidad el dominio se da de baja y queda disponible. Ahí termina. Para volver a tenerlo, la instrucción oficial es ir a comprobar si sigue libre y registrarlo otra vez, como cualquier desconocido.

Los avisos funcionan distinto. Si el dominio lo lleva un agente registrador y este no ha pedido la renovación cinco días antes de la caducidad, el registro informa al contacto administrativo. Si lo llevas directamente con Dominios.es, el aviso sale diez días antes. Compáralo con el mes de antelación que la ERRP exige en un .com: aquí el primer aviso puede llegar el mismo martes de agosto en que la persona que lo recibe empieza las vacaciones.

Y una regla que decide quién puede salvar el dominio: la renovación de un .es solo puede realizarla la Persona de Contacto Administrativo o la de Facturación. No el gerente ni quien tenga la tarjeta. Esas dos figuras, o quien esté puesto en su lugar.

Junta las dos reglas y el escenario se deduce solo, sin necesidad de que a nadie le haya pasado: el aviso sale cinco días antes, va al contacto administrativo, y ese contacto es en muchas altas de hace años una persona concreta que ya no está. Nadie lo lee. Ni siquiera hace falta que el buzón rebote: basta con que nadie entre. Es el mismo agujero del que escribimos con el OneDrive del que ya no está, cambiando el fichero por el registro de un dominio.

Quién está esperando al otro lado

La investigación que Infoblox publicó el 13 de agosto pone números a un mercado que funciona a diario y en silencio. En el primer semestre de 2026 se han recogido y vuelto a registrar unos 50.400 dominios genéricos al día, y alrededor de 65.000 contando los territoriales: cerca del 20% de todas las altas que observan. Uno de cada cinco nombres que se registran hoy ya tuvo una vida antes.

La segunda parte del trabajo sigue a un actor al que llaman Sable Squirrel. Infoblox le atribuye más de 10.000 dominios bajo control y confirma 430.000 dólares en compras de subasta sobre unos 160 de ellos —de ahí extrapolan un gasto total «por encima de los siete millones»—. Compran en DropCatch, GoDaddy, Namecheap y Dynadot, y compran, en palabras del informe, para heredar lo que esos dominios ya tienen: historial de registro antiguo, tráfico entrante real y enlaces desde otros sitios.

De los dominios que Infoblox pudo trazar desde la compra hasta su primera actividad, el 24% estaba en marcha el mismo día en que se recogió; tres de cada cuatro, en una semana; el 94%, en dos semanas. Y sobre esa infraestructura contaron más de 31.000 muestras de malware conectando contra centros de mando alojados en sus dominios —Quasar, AsyncRAT, DCRat, NanoCore, Remcos, njRAT—, con 405 dominios configurados para eso.

El informe no dice en ningún momento que este actor persiga pymes españolas: su negocio es la piratería deportiva y las apuestas, y el malware va encima de esa infraestructura. Los 65.000 diarios tampoco son dominios corporativos abandonados, son dominios sueltos de todo tipo. Lo que sí queda demostrado es que el mercado existe, paga por antigüedad y reputación y actúa en horas. Si el tuyo cae ahí, no vas a tener una tarde para pensarlo.

Lo que sigue apuntando a ese nombre cuando ya no es tuyo

Lo que se pierde no es la web vieja, que normalmente ya no le importa a nadie. Es todo lo que sigue mandando datos a ese nombre, y la lista suele ser más larga de lo que parece:

  • ·El correo que sigue saliendo hacia allí. Clientes, proveedores y bancos escriben a la dirección que tienen guardada, no a la que toca. Quien controla el dominio pone su propio MX y recibe todo lo que se mande a partir de ese momento, incluidas facturas y recuperaciones de contraseña.
  • ·La reputación de envío. Con el dominio viene la potestad de publicar SPF, DKIM y DMARC, y de pedir certificados validados por dominio. Un correo firmado y alineado desde tu antiguo nombre pasa los filtros que un dominio recién creado no pasa.
  • ·Lo que quedó escrito en un fichero. Un nsupdate en un script, la URL de un webhook, el endpoint de licencias de una máquina de taller, la lista de fuentes de un agente de monitorización. Todo eso resuelve por nombre y no avisa cuando el nombre cambia de manos.
  • ·El subdominio que apunta a un servicio que ya no pagas. Este ni siquiera necesita que el dominio caduque: basta un CNAME vivo hacia un alojamiento dado de baja para que quien reclame ese nombre en el proveedor sirva contenido bajo tu marca. Es el mismo tipo de deuda que el agente de gestión remota que se quedó instalado: un permiso que sobrevive al contrato.

Ninguno de estos cuatro puntos es una predicción de que te vaya a pasar. Explican por qué el mercado paga: paga por el hábito de todos los que siguen escribiendo a ese nombre.

Cuándo no hay que renovar nada

Renovarlo todo para siempre por si acaso no lo firmamos. Hay carteras con veinte dominios defensivos comprados en 2011 que no han recibido una visita ni han enviado un correo desde entonces; ahí la factura anual es el único riesgo real. Un dominio que nunca fue MX de nadie, que no aparece en ningún papel impreso y al que no enlaza nada, se puede soltar y no pasa nada.

Soltarlo bien tiene deberes: quitar los registros MX unos meses antes y comprobar en los registros del servidor de correo que ya no entra nada, buscar el nombre en el código y en la documentación, y avisar a quien lo tenga apuntado. Perderlo consiste en no hacer ninguno de esos deberes y enterarte por un cliente.

Cómo lo tenemos montado nosotros

Llevamos la red documentada en NetBox como fuente de verdad y la monitorización en Zabbix, y el criterio que aplicamos ahí vale igual aquí: un dominio se trata como un activo, no como una factura. Un vencimiento es un estado que se puede consultar y, por tanto, un estado sobre el que se puede alertar, igual que se alerta de un certificado o de un disco. El correo del registrador llega tarde y a una sola dirección. Es la misma lógica de el DNS que nadie considera un servicio hasta que se cae.

Traducido a lo que puedes comprobar esta tarde, sin llamar a nadie:

  • Saca la lista completa, no la que recuerdas. Con whois o desde el panel del registro. La sorpresa habitual no es el dominio principal: son los de campañas, marcas antiguas y el que se compró «por si acaso» hace ocho años.
  • Mira quién figura como contacto administrativo y de facturación. En un .es son las dos únicas figuras que pueden renovar. Si alguna es una persona concreta que puede irse de vacaciones o de la empresa, cámbiala por un buzón de equipo que lea más de uno.
  • Comprueba que la tarjeta de la renovación automática no está caducada. Tenerla activa no te protege si el cobro falla, y un cobro fallido no siempre genera un aviso que alguien lea. En un .es, entre el cobro fallido y la baja hay diez días.
  • Pon el vencimiento donde vive el resto de la infraestructura. En el inventario y en la monitorización, con aviso propio a sesenta y a treinta días. Es una comprobación barata: consultar la fecha de expiración y alertar si baja de un umbral.
  • Repasa los CNAME que apuntan fuera. Cada subdominio que dirige a un servicio de terceros es una dependencia viva. Si el servicio se dio de baja y el registro sigue, ese nombre está esperando a que alguien lo reclame.

La parte que no nos favorece, dicha entera: vivimos de administrar infraestructura ajena, así que un artículo que acaba en «esto hay que vigilarlo» nos viene bien. Léelo con eso puesto. Lo que no cambia con nuestro interés es el plazo del registro: diez días, y después el nombre ya no depende de ti. Recuperarlo pasa a ser un procedimiento de conflicto, no una renovación.

Fuentes (consultadas el 15 de agosto de 2026): volumen de dominios recogidos —unos 50.400 genéricos al día, en torno a 65.000 contando territoriales, cerca del 20% de las altas observadas en el primer semestre de 2026— «Drop Something? Don't Worry, Someone Caught It» de Infoblox Threat Intel, publicado el 13 de agosto de 2026; datos de Sable Squirrel —más de 10.000 dominios, 430.000 dólares confirmados sobre unos 160, extrapolación por encima de siete millones, 24% activos el mismo día, 94% en dos semanas, más de 31.000 muestras de malware y 405 dominios de mando— segunda parte de la misma investigación; avisos obligatorios, auto-renovación de 1 a 45 días, redención de 30 e interrupción del DNS hasta 8 días antes del borrado — Expired Registration Recovery Policy de ICANN; los 5 días de borrado pendiente no los fija la ERRP sino el ciclo de vida estándar de un dominio genérico en el registro (RFC 3915); plazos del .es —desactivación temporal, 5 días para pagar y 5 para conciliar, baja y disponibilidad a los 10 días, aviso 5 o 10 días antes y renovación solo por contacto administrativo o de facturación— página de renovación y preguntas frecuentes del registro Dominios.es (Red.es). La suma de 80 días es nuestra y depende de que el registrador ofrezca los 45 completos. Foto: «Uneeda Biscuit ghost sign», dominio público (CC0), vía Wikimedia Commons.

¿Sabes qué dominios tienes y cuándo vencen?

En everyWAN los vencimientos entran en la misma conversación que el resto de la superficie que hay que inventariar y vigilar, con el mismo soporte 24x7 detrás. Si nadie sabe hoy quién figura como contacto administrativo de vuestro .es, esa conversación es corta.

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