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El cloud no es caro: es caro para la carga equivocada. Colocation vs cloud público, con la cuenta hecha

Colocation vs cloud público: la cuenta a cinco años

En 2022, 37signals —la empresa detrás de Basecamp y HEY— pagaba 3,2 millones de dólares al año de cloud. Compró unos 700.000 dólares en servidores Dell, los amortizó en el primer año, y en su primer año completo fuera del cloud ahorró casi 2 millones. En 2025 anunció la última fase: mover los 18 petabytes que le quedaban en S3 a cabinas propias y borrar la cuenta de AWS. Mientras tanto, el gasto mundial en cloud público sigue creciendo a ritmo del 20% anual, según Gartner. Las dos cosas son verdad a la vez, y no se contradicen: la diferencia está en quién ha hecho la cuenta y quién renueva por inercia.

Nosotros vivimos en los dos mundos: operamos colocation con hardware propio en varios datacenters —con Proxmox y Ceph en producción encima— y gestionamos a diario infraestructura de clientes que vive en el cloud cuando es lo que toca. Así que este post no es un alegato anti-cloud. Es la cuenta que hacemos antes de recomendar cualquiera de las dos cosas.

El éxodo que tampoco es un éxodo

La encuesta de Barclays a CIOs de 2024 dejó un titular llamativo: más de un 80% planeaba mover al menos alguna carga del cloud público de vuelta a entorno privado u on-premises. IDC habla de más del 70% de empresas repatriando algo. Suena a estampida, pero la letra pequeña desactiva el titular: esas estadísticas cuentan empresas, no cargas. Si mueves una aplicación de cien, ya sumas para el porcentaje. Y al mismo tiempo, Gartner prevé que el gasto mundial en cloud público crezca un 21,5% en 2025, hasta los 723.000 millones de dólares.

Nos pasó lo mismo al mirar los datos de la migración de VMware: el éxodo masivo no aparece por ningún sitio; lo que aparece es reasignación selectiva. Con el cloud, igual: nadie serio está "saliendo del cloud". Está sacando las cargas concretas que pagan de más, y dejando las que están bien donde están. La pregunta útil ya no es "¿cloud sí o no?", sino "¿qué carga está pagando de más donde está hoy?".

La carga equivocada: por qué tu factura no baja

El modelo de precios del cloud cobra por una cosa muy concreta: la opción de crecer mañana. Elasticidad, aprovisionamiento en minutos, pagar solo lo que usas. Es un producto excelente… para cargas que de verdad ejercen esa opción. El problema es que buena parte de lo que las empresas tienen en cloud no la ejerce nunca: el ERP, la base de datos de siempre, el servidor de ficheros, las VMs que llevan tres años consumiendo lo mismo cada mes. Para esa carga estable y predecible, cada factura mensual incluye el precio de una flexibilidad que no se usa. Es como pagar un todoterreno de alquiler, cada mes, para ir por autopista.

El caso del almacenamiento de 37signals lo ilustra con números redondos:

  • 18 PB en Amazon S3: unos 1,5 millones de dólares al año, todos los años, mientras los datos sigan ahí.
  • La misma capacidad en cabinas propias (Pure Storage, doble datacenter): ~1,5 millones una vez, más menos de 200.000 dólares al año de operación.
  • Es decir: un solo año de factura de S3 pagaba el hardware entero. A partir del segundo año, unos 1,3 millones anuales de ahorro estimado.

El almacenamiento masivo es el caso extremo porque solo hace una cosa: crecer. Pero el patrón se repite con cómputo estable: 37signals amortizó sus 700.000 dólares de servidores en el primer año. Un servidor bien dimensionado trabaja cinco años o más; su alquiler en cloud se paga cada mes a precio de "podrías necesitar el doble mañana". Matiz honesto: 37signals tiene escala, un equipo de operaciones excelente y cargas muy definidas. Su cuenta no es tu cuenta. Pero el método sí: lo que ellos hicieron fue una cuenta, no un acto de fe, y eso es exactamente lo replicable.

La barrera de salida ya no es la excusa

Durante años, el candado fue el peaje de salida: las tarifas de egress hacían que sacar datos a lo grande costara una cifra seria, y esa cifra mataba muchas cuentas antes de empezar. Eso cambió en 2024, empujado por el Data Act europeo: Google Cloud eliminó las tarifas de transferencia para quien se va (enero), y AWS y Azure siguieron en marzo. No es automático —hay que solicitarlo y cumplir condiciones—, pero el peaje estructural ya no está: a 37signals, AWS le condonó unos 250.000 dólares de egress por la mudanza de sus 18 PB. Si tu último análisis de salida es anterior a 2024, está desactualizado en una de sus partidas más gordas.

Cuándo el cloud gana (y lo decimos vendiendo colocation)

Hay cargas que en hierro propio son una mala idea, y decirlo es parte del trabajo:

  • Elasticidad de verdad: picos estacionales, campañas, cargas que un mes necesitan 10× lo del anterior. Ahí la opción de crecer se ejerce, y pagarla tiene sentido.
  • Proyectos de vida incierta: si no sabes si el producto existirá en un año, no compres hierro a cinco.
  • Servicios gestionados que no quieres operar: si una base de datos gestionada te ahorra un perfil que no tienes ni quieres contratar, esa parte de la factura está bien pagada.
  • Presencia global: servir a usuarios en tres continentes con hierro propio exige una escala que casi ninguna pyme tiene ni necesita tener.

Y la condición que lo cruza todo: el hierro necesita alguien que lo quiera. Si nadie va a dimensionarlo, parchearlo y responder cuando falle un disco, no compres discos — o contrata a alguien que lo haga por ti, y mete ese contrato en la cuenta. Nosotros hacemos exactamente eso para clientes; por eso sabemos que es una partida real, no una nota al pie.

La cuenta a cinco años, partida a partida

La comparación seria no es "precio de instancia vs precio de servidor". Es esta, a cinco años y con tu carga real:

  • 1.Lado cloud: tu factura mensual real ×60, aplicando el crecimiento de datos que ya observas (el almacenamiento nunca baja) y el tráfico de salida que ya pagas.
  • 2.Lado hierro: CAPEX de servidores y almacenamiento dimensionados a tu pico real (no al pico del miedo), más una renovación si el ciclo de vida la pilla dentro de los cinco años.
  • 3.La cuota de colocation: espacio en rack, energía por consumo real, climatización, seguridad física y manos remotas del datacenter.
  • 4.Conectividad: tránsito, peering y las líneas hasta tus sedes. Aquí importa quién es tu proveedor: un datacenter con red de operador resuelve en un contrato lo que de otra forma son tres.
  • 5.Personas: quién opera, parchea, monitoriza y responde a las tres de la mañana. Nómina propia o contrato de gestión — pero en la cuenta, siempre.
  • 6.El colchón de capacidad: en cloud la reserva es elástica; en hierro la compras por adelantado. Si tu pico real es 10× tu media, esta partida puede darle la vuelta a toda la cuenta — y está bien que se la dé.

Con todo dentro, la lectura es sencilla: si la cuenta sale a favor del hierro con margen, no renueves por inercia. Si sale empatada o corta, quédate donde estás — migrar también cuesta, y una migración que ahorra un 10% no paga su propio riesgo. No damos aquí un porcentaje mágico de ahorro porque no lo hay: la cuenta se hace con tu factura, no con la de una presentación comercial. Lo que sí decimos es que en cargas estables e intensivas en almacenamiento, hecha de forma honesta, sale a favor del hierro más veces de las que el "cloud-first" de hace diez años daba por hecho.

Colocation: el punto medio que el debate se salta

El debate se suele plantear como "cloud vs montarte una sala de servidores", y así está trucado: la sala junto al office, con su SAI doméstico y su split de pared, pierde contra cualquier cosa. El término de comparación serio es la colocation: tu hardware en un datacenter profesional, con energía redundante, climatización, seguridad física y conectividad de operador — sin construir ni mantener nada de eso. Te quedas con lo que hace ganar la cuenta (el hierro amortizable, dimensionado a tu carga) y externalizas lo que la arruina (el edificio, la energía, la refrigeración).

Es nuestro propio modelo: operamos hardware propio en varios datacenters, con Proxmox y Ceph en producción encima, y red de operador con BGP, tránsito y peering (el looking glass es público: lg.everywan.com). Esa misma infraestructura es la que ponemos debajo de las cargas de nuestros clientes — y cuando la cuenta de un cliente sale a favor de quedarse en cloud, se lo decimos igual. No revendemos la plataforma de nadie; no nos llevamos comisión del resultado de la cuenta.

En corto

Ni el cloud es una estafa ni el hierro es nostalgia. El cloud cobra por elasticidad: si la usas, es un buen trato; si no la usas, estás pagando cada mes un seguro que nunca ejecutas. El éxodo masivo no existe — lo que existe es gente haciendo la cuenta carga a carga y moviendo las que pagan de más, ahora que además salir ya no tiene peaje. La peor decisión de infraestructura no es cloud ni colocation: es la renovación firmada sin haber hecho la cuenta.

Fuentes (verificadas): cifras de 37signals (3,2 M$/año de cloud en 2022, 700.000 $ en Dell amortizados en 2023, ~2 M$ de ahorro en 2024, 18 PB y 1,5 M$/año en S3, cabinas de ~1,5 M$ y <200.000 $/año de operación, 250.000 $ de egress condonados) — The Register (oct-2024) y The Register (may-2025); encuesta Barclays a CIOs (2024) y datos de IDC sobre repatriación, con sus matices — Channelnomics; previsión de gasto en cloud público 2025 (723.400 M$, +21,5%) — Gartner (nov-2024); eliminación de tarifas de egress al salir (Google ene-2024; AWS mar-2024, Data Act europeo) — TechCrunch; Azure (13-mar-2024) — The Register.

¿Renovación de cloud a la vista y la factura no deja de crecer?

En everyWAN hacemos la cuenta completa —cloud, colocation o híbrido— con tu carga real y todas las partidas encima de la mesa. Si sale que te quedes donde estás, también te lo diremos.

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