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La IA se ha llevado la RAM: qué hacer con tu plan de hardware en 2026

El hierro ha subido
Memoria, flash y el plan de 2026

Para el trimestre de abril a junio, TrendForce preveía que el precio de contrato de la DRAM convencional subiera entre un 58% y un 63% respecto al trimestre anterior, y el de la NAND —la de los SSD— entre un 70% y un 75%. En un trimestre. No ha pasado absolutamente nada dentro de tu empresa que explique eso: la industria de la memoria ha desviado capacidad hacia los centros de datos de inteligencia artificial y el resto compramos lo que queda. Si tienes servidores que renovar, una ampliación de RAM apuntada para septiembre o un proyecto de almacenamiento a medias, esa subida ya está dentro de tu presupuesto aunque no la hayas metido tú.

Nosotros compramos hierro. Operamos infraestructura propia con Proxmox VE y Ceph repartida en varios centros de datos, y también gestionamos la de nuestros clientes, así que esta subida la vemos en los presupuestos que pasan por nuestra mesa. Va este post sobre cómo miramos un plan de compras cuando el precio de un componente se mueve así — y sobre las dos o tres cosas que conviene decidir antes de septiembre.

Tres cifras, y ninguna es culpa tuya

La primera ya está arriba: segundo trimestre de 2026, DRAM convencional entre +58% y +63% intertrimestral, NAND entre +70% y +75%, según las previsiones de precios de contrato de TrendForce. La causa que da la propia consultora es contabilidad industrial pura: reasignación de capacidad hacia servidores y aplicaciones de IA, y una política de catch-up pricing para cerrar la brecha entre segmentos. Los fabricantes priorizan la memoria de servidor porque es la que deja más margen.

La segunda es la del trimestre en el que estamos: para el tercer trimestre de 2026 se esperan subidas de entre el 13% y el 18% en DRAM de servidor y de entre el 10% y el 15% en NAND. Ojo, son segmentos distintos —la primera cifra es DRAM convencional, esta es específicamente la de servidor—, así que no es un frenazo del 60% al 15% en el mismo producto. Aun así se lee como una buena noticia y conviene leerla despacio: una subida que se modera sigue siendo una subida, y ahora sobre una base ya cara. Eso es exactamente lo que se le escapa a quien en el comité propone «esperar a que se normalice».

Y la tercera es la que explica las otras dos. TrendForce estima que la oferta total de bits de RDIMM —los módulos que llevan los servidores— crecerá este año solo entre un 15% y un 20% interanual, muy por debajo del crecimiento previsto de envíos de CPU de servidor. Dicho en cristiano: los bits de memoria crecen más despacio que las máquinas que hay que llenar con ellos. Cuando la oferta de un componente crece menos que la de la máquina que lo necesita, el precio se vuelve pura aritmética.

La asimetría que no sale en el titular

Aquí está la parte que casi nadie cuenta. En su informe del 9 de julio, TrendForce explica que varios grandes proveedores cloud estadounidenses firmaron acuerdos plurianuales que impiden a los fabricantes subirles el precio, y añade la consecuencia sin adornos: eso limita los incrementos para ellos y, para el tercer trimestre, traslada el origen de las subidas de DRAM de servidor hacia los clientes que no tienen ese acuerdo.

Así funciona un mercado en escasez: quien compra volumen y a años vista se cubre; quien compra dos servidores en octubre, no. Merece la pena decirlo en voz alta porque cambia la conversación con tu proveedor y con tu dirección financiera: estás en el lado del mercado que absorbe la volatilidad, y eso no es un fallo de negociación. Apretar al comercial no lo arregla. Planificar, en cambio, sí quita bastante hierro.

Un detalle del mismo informe que dice más que cualquier análisis: desde la primera mitad de 2026, proveedores cloud y fabricantes de servidores han ido ajustando sus configuraciones y parte de los sistemas pasan de módulos RDIMM de 96 y 128 GB a módulos de 32 y 64 GB. Cuando quien compra por millones empieza a bajar de gama para estirar los bits, el problema deja de parecer una cuestión de saber comprar.

Cómo aterriza esto en tu presupuesto

De tres formas, por orden de probabilidad de que te toque. La ampliación pequeña: añadir memoria a un servidor de hace tres años ha sido siempre la operación más barata del catálogo y la que nadie presupuesta —se hace y ya—, y es justo la que más se resiente cuando la DRAM se mueve así. El proyecto a medias: el clúster cuya primera mitad se compró en enero y cuya segunda mitad estaba prevista para después del verano, con un presupuesto aprobado que ahora no cuadra. Y el flash: los servidores ya suponen más del 40% de la demanda mundial de bits de NAND y TrendForce estima un déficit de oferta del 4% al 5% para 2026, así que la capa rápida de tu almacenamiento —los NVMe donde viven las bases de datos, o los dispositivos de metadatos de un clúster— es la que más nota el golpe por TB.

Antes de comprar, mira lo que ya has pagado

Cuando alguien nos pide «una ampliación de memoria», antes de cotizar miramos cuánta memoria está de verdad en uso. La asignada y la usada no son la misma cifra, y en un entorno virtualizado la diferencia suele ser incómodamente grande. Es una conversación poco lucida que este año sale especialmente a cuenta.

Lo que miramos, en este orden: memoria asignada frente a uso real por máquina, con histórico de semanas y no una foto de un martes por la tarde — aquí es donde una monitorización decente (en nuestro caso, Zabbix) deja de ser un adorno y se paga sola; máquinas que nadie ha apagado, empezando por el entorno de pruebas de aquella migración que terminó en marzo; memoria que parece ocupada y en buena parte no lo está, como las cachés de página del sistema o el ARC de ZFS, que sí cede memoria bajo presión aunque no de forma instantánea ni por debajo de su mínimo configurado; y, en el otro sentido, nodos realmente al límite donde la respuesta pasa por repartir mejor las máquinas entre los nodos que ya tienes antes que por comprar.

Un aviso importante para quien mire un nodo hiperconvergido: lo que reserva cada OSD de Ceph no entra en el saco de la memoria prescindible. El osd_memory_target es presupuesto comprometido del nodo, no caché que se pueda recuperar cuando aprieta una máquina virtual. Restarlo de la cuenta es la forma más rápida de acabar con un nodo en OOM y un clúster degradado el mismo día que querías ahorrar.

Proxmox VE trae dos herramientas para exprimir esto que están ahí y son gratis: el ballooning, para que una máquina devuelva memoria que no está usando, y KSM, que deduplica páginas idénticas entre máquinas parecidas —muy útil cuando tienes veinte Windows Server clonados del mismo molde—. Ninguna de las dos es magia y ambas tienen letra pequeña: el ballooning conviene mirarlo con cargas sensibles a la latencia, y KSM cuesta CPU y además abre una vía de canal lateral entre máquinas — la propia documentación de Proxmox recomienda desactivarlo si alojas cargas de clientes distintos, y deja un interruptor por máquina para eso. Con esas advertencias delante, antes de firmar un pedido merecen media hora. Y decimos esto sin épica: la mayoría de las veces el ejercicio reduce la compra en lugar de cancelarla. En 2026 reducirla es casi siempre buena idea; retrasarla, casi nunca.

Alargar la vida del hierro: cuándo sí y cuándo es una trampa

La reacción natural es estirar lo que hay un año más. A veces es la decisión correcta: si la garantía o el soporte se pueden extender a un precio razonable, si hay repuestos, si esa máquina no es el cuello de botella de nada y si el consumo eléctrico entra en la cuenta —según cuántas generaciones de CPU te separen del equipo actual, la diferencia de rendimiento por vatio se paga todos los meses—, estirar es sensato.

Y a veces es una trampa: cuando el nodo que alargas ya te ha dado dos sustos, cuando los discos acumulan tantas horas que la reconstrucción tras un fallo se convierte en una ruleta, o cuando el plan de repuestos consiste en confiar en encontrar el mismo modelo de segunda mano. Diferir una compra no es ahorrar: es cambiar dinero por riesgo. A veces es un cambio excelente. Pero conviene hacerlo con los ojos abiertos, con una fecha escrita y sabiendo qué falla si falla — no por inercia, y desde luego no porque el precio nos haya dado pereza.

Esto no es un argumento automático ni a favor ni en contra del cloud

Alguien lo dirá en alguna reunión esta semana: «pues nos vamos al cloud y nos quitamos el problema». El cloud público compra memoria en el mismo mercado tensionado que tú; lo que tiene, según el informe del 9 de julio, son los contratos plurianuales que tú no tienes. Eso le da cobertura a corto plazo, pero la volatilidad no desaparece: la absorbe otro, y tú la ves —si la ves— con retraso y sin desglose en la factura.

La pregunta que importa es otra: quién asume el riesgo de precio, durante cuánto tiempo y a cambio de qué. Un servidor comprado es un coste que ya conoces para los próximos cinco años; una factura mensual es flexibilidad a un precio que no fijas tú. Las dos posturas son legítimas y las dos las montamos. Hicimos esa cuenta entera hace unos días en colocation frente a cloud público a cinco años; lo que ha cambiado desde entonces no es el método, es una de las variables — y conviene volver a meterla en la hoja antes de decidir.

El diseño también es dinero, y ahora más

Cuando el TB de flash sube, el diseño del almacenamiento deja de ser una discusión de ingeniería y se convierte en una partida presupuestaria. Un clúster con réplica 3 escribe tres copias: por cada TB útil compras tres. El erasure coding puede darte una tolerancia comparable con bastante menos disco, a cambio de CPU, de latencia y de una reconstrucción más cara. Escribimos la cuenta completa de réplica 3 frente a erasure coding en Ceph hace unos días y el matiz sigue siendo el mismo: EC reparte el coste de otra manera, no lo elimina. Lo que ha cambiado es el peso de una de las columnas — y eso justifica revisar clústeres que se diseñaron cuando el disco era la parte barata del presupuesto.

¿Hasta cuándo dura esto?

Es la pregunta que toca, y en NAND hay respuesta con fecha. TrendForce publicó el 21 de julio que el crecimiento de la oferta superará al de la demanda en 2027 y que la tensión actual de suministro debería aflojar en la segunda mitad de ese año, con los fabricantes chinos elevando su cuota hasta cerca del 19% de la producción mundial de bits en 2027. Y del informe de marzo, la frase que más ordena una hoja de cálculo, referida al SSD empresarial: no se espera una ampliación significativa de capacidad hasta finales de 2027 o 2028.

Nuestra lectura, para lo que vale: planifica asumiendo doce o dieciocho meses más de precios altos. Es la hipótesis prudente con lo que hay publicado, y es la que estamos usando nosotros. Cualquier plan de renovación que dependa de que esto se arregle en otoño no es un plan, es un deseo con fecha.

Dos columnas antes de firmar nada

El ejercicio que estamos haciendo con los planes de compra de este año cabe en una hoja partida en dos. A la izquierda, lo que se optimiza antes de comprar. A la derecha, lo que se compra aunque el precio esté feo. La gracia está en que obliga a colocar cada línea en una de las dos columnas, sin la casilla cómoda del «ya lo veremos en septiembre».

Se optimiza antes de comprar

  • Las ampliaciones de RAM «de rutina». Antes, tres meses de histórico de memoria usada por nodo y por máquina. Si no tienes ese histórico, ese es el primer problema y cuesta menos que un módulo.
  • Máquinas y entornos que nadie ha apagado: fecha de apagado y responsable con nombre. Los clones de validación de una migración que ya terminó son memoria pagada dos veces.
  • Las compras de disco. Nivel de réplica, política de instantáneas, retención de copias y qué datos viven en la capa cara sin necesitarlo. Suele haber TB enteros ahí.

Se compra, y cuanto antes

  • Lo que caduca solo: fin de soporte, garantía vencida, repuestos que ya no se fabrican. Aquí la variable no es el precio, es la fecha.
  • Lo que ya te ha dado un susto. Un nodo con historial no mejora esperando, y la avería nunca llega el martes por la mañana.
  • Lo que ya está decidido: pídelo ahora y pregunta explícitamente cuánto tiempo se mantiene la oferta. En un mercado que se mueve por trimestres, la validez del presupuesto es tan relevante como la cifra.

Y debajo de las dos columnas, lo aburrido que sostiene todo lo demás: el inventario al día — qué hay, con qué garantía y hasta cuándo. Nosotros lo llevamos en NetBox como fuente única de verdad. Sin eso, un plan de renovación acaba siendo una conversación de opiniones en la que decide quien más levanta la voz.

No hay una decisión brillante que tomar

Lo incómodo de este año es justo eso: no hay una arquitectura ingeniosa que te devuelva el 60% de la DRAM. Lo que hay es un contexto en el que las decisiones aburridas —saber qué tienes, medir lo que usas de verdad, comprar lo que necesitas y no lo que te tranquiliza— valen bastante más dinero que de costumbre. En años normales, un 20% de sobredimensionamiento es una imprudencia menor que nadie mira. Este año se nota en la cuenta de resultados.

Y queda una pregunta práctica que este año conviene tener contestada por escrito: si en el próximo trimestre el precio de un componente clave sube otro tramo, ¿qué compra de tu plan se cae, y quién decide cuál? Contestarla en julio cuesta una reunión de una hora. Contestarla en octubre, con el pedido encima de la mesa y alguien esperando, cuesta bastante más.

Fuentes (verificadas): previsiones de precios de contrato para el 2T26 (DRAM convencional +58–63%, NAND +70–75%; reasignación de capacidad a servidores/IA; sobre SSD empresarial, «no se espera una ampliación significativa de capacidad hasta finales de 2027 o 2028»), TrendForce, 31-mar-2026. DRAM de servidor +13–18% intertrimestral en 3T26, acuerdos plurianuales de varios CSPs que trasladan la presión de precios a los clientes sin ese acuerdo, migración de módulos RDIMM de 96/128 GB a 32/64 GB y oferta de bits RDIMM +15–20% interanual: TrendForce, 9-jul-2026. NAND +10–15% en 3T26 y moderación por demanda de consumo más débil: TrendForce, 3-jul-2026. Déficit de oferta NAND del 4–5% en 2026, servidores por encima del 40% de la demanda de bits y relajación prevista en la segunda mitad de 2027: TrendForce, 21-jul-2026. Las cifras son previsiones de contrato del sector, no precios de venta a cliente final: lo que pagas depende además de tu fabricante, tu volumen y tu canal. El método de revisión previo a la compra es nuestro.

¿Sabes cuánta memoria estás pagando sin usar?

En everyWAN diseñamos y operamos infraestructura y cloud para empresas, con hardware propio en colocation y almacenamiento distribuido con Ceph. No somos resellers de una plataforma concreta: si la respuesta a tu plan de renovación es comprar menos, te lo diremos. Si tienes compras pendientes este año, es buen momento para hacer los números con alguien que ya los está haciendo.

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