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Probar una alternativa a VMware no es migrar

Frontal de varios servidores de rack apilados, con sus bandejas de disco etiquetadas y los pilotos de estado encendidos

Ya hay número para la salida de VMware, y el número se va a citar mal todo el otoño. Gartner sitúa en el 55 % las empresas que para 2029 habrán iniciado pruebas de concepto con alternativas, frente al 25 % de este año. El verbo es ese, iniciado, y ahí caben dos años de calendario y una factura entera. Nuestra experiencia es que la mayoría de esas pruebas no va a servir para decidir nada.

Lo publicó ayer The Register, leyendo el nuevo Cuadrante Mágico de Gartner sobre infraestructura híbrida distribuida. La premisa, en su formulación literal, dice que «para 2029, el 55 % de las empresas iniciará pruebas de concepto de productos alternativos de infraestructura híbrida distribuida para sustituir sus despliegues basados en VMware», partiendo del 25 % en 2026. El artículo de The Register —no el informe, que es de pago y no lo hemos leído— se encarga de subrayar que eso es investigación y evaluación, no migraciones terminadas.

El número interesante es el otro

El 55 % de 2029 es una proyección: puede cumplirse o no, y nadie va a volver a mirarla. El 25 % de 2026 es la línea base que Gartner da para este año, y según ella una de cada cuatro ya ha arrancado alguna prueba de concepto. Esa parte no se discute en un comité, se nota en el mercado: hay fabricantes retocando gamas, hay avisos que antes no existían, y el catálogo de herramientas que dependían del ecosistema se ha vuelto un asunto sensible.

Hay una segunda señal de la misma semana que nos parece más elocuente que cualquier porcentaje. El 14 de septiembre Gartner publicó un Cuadrante Mágico de plataformas de virtualización de servidores, firmado por cinco analistas. Según The Register, no publicaba uno desde hacía aproximadamente una década. Una consultora saca un cuadrante cuando hay una decisión de compra que arbitrar. Durante diez años no la hubo: la virtualización de servidores no era una decisión, era una renovación. Que el cuadrante vuelva dice más que el 55 %.

Y ya que citamos ese artículo, citémoslo entero, incluida la parte que a nosotros nos incomoda. En el cuadrante de infraestructura híbrida distribuida, VMware figura como líder, junto a AWS, Microsoft, Oracle y Nutanix. Proxmox aparece como niche player, y Gartner da dos motivos: la falta de soporte para aplicaciones empresariales de primer nivel y un equipo pequeño que hace incierta la disponibilidad de ese soporte (The Register añade que desde entonces Proxmox ha abierto oficina en Norteamérica y ofrece soporte 24×7). Nosotros migramos a Proxmox y lo operamos todos los días, así que lo decimos con conocimiento: el segundo motivo es exactamente el que hay que resolver en el contrato de soporte antes de firmar nada, y el primero es el que tiene que salir de una prueba, no de un folleto.

Una prueba de concepto de virtualización sale bien siempre

Y ahí está el problema. Es el experimento más fácil de aprobar en un comité —no toca producción, no cuesta licencias, lo monta el equipo con hierro amortizado— y también el más fácil de falsear sin querer. El guion habitual: tres máquinas viejas, instalación en una tarde, se crea una máquina virtual, arranca, alguien lanza una prueba de disco, sale un número bonito, y la reunión se cierra con un «funciona perfectamente».

Eso demuestra que el hipervisor arranca máquinas virtuales. Nadie lo dudaba. Una prueba diseñada para salir bien contesta una pregunta que nadie había hecho, y la respuesta se presenta en el comité como si fuera una decisión. Luego llega la migración de verdad y aparecen las tres o cuatro cosas que la prueba no tocó, que son exactamente las caras.

Seis cosas que la prueba tiene que intentar romper

Una prueba que sirve para decidir no se diseña para demostrar que la plataforma funciona: se diseña para encontrar dónde deja de funcionar, en horario de oficina y con alguien mirando. Este es el orden en que nosotros lo montamos, y el primero sorprende a casi todo el mundo.

  1. La restauración, antes que la migración. Tu software de copias habla con el hipervisor a través de una interfaz concreta, y esa interfaz cambia con la plataforma. Lo primero que hay que probar no es mover una máquina: es dejar una carga funcionando dos semanas en la plataforma nueva, restaurarla desde la copia y abrirla para ver que dentro hay datos. Que esto no es teórico lo vimos en agosto, cuando se retiró de la descarga pública el kit del que dependían casi todas las herramientas del mercado: lo primero que quedó en riesgo no fueron las migraciones, fueron las copias de seguridad de quien no se había ido a ninguna parte y un día tuviera que reinstalar.
  2. Arrancar no es migrar. Mueve una máquina Windows de verdad, de las que llevan años en producción, no una recién instalada para la ocasión. El disco llega entero y el sistema no arranca, porque el controlador de almacenamiento que el sistema esperaba encontrar ya no está. Se arregla, pero hay que saberlo antes de planificar una ventana de fin de semana.
  3. Lo que se queda en la cabina. Si tu plan reutiliza el almacenamiento que ya tienes —y es el plan razonable en la mayoría de casos—, prueba qué viaja y qué no. Los snapshots no viajan, y hay quien descubre eso el día que necesita volver atrás una hora.
  4. Mata un nodo a mano, un martes por la mañana. No lo apagues por la interfaz: quítale la corriente. Lo que quieres medir es si el resto del grupo se pone de acuerdo, cuánto tarda en reiniciar lo que estaba ahí y qué pasa con la máquina que se quedó a medias. Una prueba sin una avería provocada es una demostración comercial hecha por tu propio equipo.
  5. El día 2, dentro de la ventana de prueba. Actualiza la plataforma nueva mientras la estás probando: una versión menor, un reinicio de nodo, un cambio de repositorio. Lo que se compra con un hipervisor son dos años de actualizaciones y el procedimiento de aplicarlas sin cortar nada. Si la prueba dura seis semanas y en esas seis semanas no actualizaste nada, no has probado la parte que vas a hacer doscientas veces.
  6. La vuelta atrás, cronometrada. Escribe qué harías si la carga piloto tiene que estar otra vez en la plataforma vieja el lunes a las ocho, y luego hazlo y mide cuánto tardas. Es la mitad del proyecto que nadie prepara y la única que te da derecho a arriesgar la otra mitad: lo tenemos desarrollado en el plan de vuelta atrás.

Ninguna de las seis necesita licencias ni presupuesto extra: necesitan decidir que la prueba puede salir mal, que es justo lo que no se decide cuando el proyecto ya tiene nombre y una diapositiva. Romper el propio sistema a propósito, en horario de oficina y con la gente delante, es una práctica vieja y aburrida que se usa en sitios donde caerse cuesta mucho dinero. Funciona por lo mismo que funciona un simulacro de incendio: porque el día que pasa de verdad nadie está leyendo el procedimiento por primera vez.

La variable que no está en el informe: tu fecha de renovación

Un porcentaje de mercado no te dice cuándo empezar; tu contrato sí. The Register recuerda un detalle que explica buena parte del calendario del sector, y de paso de dónde sale la fecha de 2029: muchos clientes firmaron suscripciones nuevas a tres años justo antes de que se cerrara la adquisición, y si esos mismos renuevan otros tres años durante 2026, 2029 cae solo. Es decir, la proyección no describe un despertar colectivo. Describe cuándo vencen los contratos.

Con tres meses por delante no tienes una alternativa, tienes una postura negociadora que no puedes defender: si el otro pregunta «¿y si no?», la respuesta honesta es que no lo sabes. Nuestra regla, sin misterio: la prueba se empieza doce meses antes del vencimiento. Doce meses dan para probar, romper, equivocarse, volver atrás y todavía decidir con calma, incluso decidir que te quedas. Pero habiéndolo decidido tú.

Cuándo seguimos recomendando quedarse

No vendemos licencias de VMware ni de Proxmox. No somos resellers de ninguna de las dos, y eso nos permite decir esto sin que nos cueste dinero: hay casos en los que irse ahora es la peor opción. Los desarrollamos hace un mes en cuándo NO migrar de VMware a Proxmox —el software certificado sobre una sola plataforma, el número que duele que no es el de las licencias—, así que aquí solo añadimos el que falta ahí y es el que más veces nos encontramos.

Es el del equipo de una persona y media. Cambiar de plataforma no consiste solo en mover máquinas: se tira por el desagüe la intuición operativa que esa persona ha acumulado en años, la que le hace mirar un aviso a las siete de la tarde y saber si eso se queda para mañana o hay que abrir el portátil. Esa intuición no está en ninguna hoja de cálculo de TCO, tarda un par de años en volver a crecer, y durante ese par de años la empresa es más frágil aunque la factura de licencias haya bajado. Cuando el que decide es quien también está de guardia, hemos recomendado esperar y dedicar ese año a otra cosa: a documentar la infraestructura y a probar las copias. Sale más barato y se nota antes.

Lo que se ve en los números públicos, y lo repasamos hace dos meses en el éxodo que no llegó a ser éxodo, es una reducción de dependencia por fases: se saca primero lo que menos duele, se aguanta el resto y se renegocia con eso en la mano. La proyección de Gartner, leída literalmente, describe justo esa forma de moverse.

Cómo lo hacemos nosotros

Operamos Proxmox VE con almacenamiento Ceph en producción, repartido en varios centros de datos, y llevamos con VMware desde versiones que ya no se mencionan en las notas de prensa. Hemos migrado empresas de una plataforma a la otra y también hemos recomendado quedarse cuando tenía sentido. Por eso nuestra consultoría es agnóstica de fabricante: lo que entregamos al terminar una prueba de concepto es el informe de lo que se rompió, cuánto tardó en volver y qué habría costado que pasara un martes de verdad. La recomendación sale sola de ahí, y a veces contradice lo que queríamos.

Y cuando la decisión ya está tomada y es irse, lo que hacemos es migrar por capas, sin apagar el negocio: primero lo que no factura, luego lo que factura poco, y la ventana de fin de semana solo para lo que no admite otra cosa. Lo aburrido es la parte buena. Si tu renovación cae en 2027, el momento de montar la prueba es este otoño.

Fuentes (consultadas el 23-sep-2026): la premisa de planificación estratégica del 55 % para 2029 —frente al 25 % en 2026— y su formulación literal («initiate proofs of concept»), la aclaración de que se refiere a evaluación y no a migraciones terminadas, la mención a las suscripciones a tres años firmadas antes del cierre de la adquisición y el apunte de que Gartner no publicaba un cuadrante de virtualización de servidores desde hacía una década están en el artículo de The Register del 22-sep-2026, que cita el Magic Quadrant for Distributed Hybrid Infrastructure. La existencia y la fecha del Magic Quadrant for Server Virtualization Platforms (14-sep-2026, firmado por Tony Harvey, Daniel Bowers, Paul Delory, Tony Iams y Owen Marino) constan en la nota de prensa de uno de los fabricantes incluidos, del 16-sep-2026. Lo que este post NO afirma: no hemos leído los informes de Gartner —son de pago y no somos clientes—, así que todas las cifras y citas atribuidas a Gartner proceden de esas dos fuentes secundarias y no de los originales; no sabemos qué muestra ni qué método hay detrás del 25 % y del 55 %, y una premisa de planificación estratégica es por definición una previsión, no una medición. Las seis comprobaciones del apartado central son criterio nuestro a partir de migraciones propias, no una recomendación de ningún fabricante ni de ningún analista.

¿Cuándo vence tu renovación?

Si cae en los próximos doce meses, la prueba de concepto se monta ahora. Diseñamos una que intente romperse, la ejecutamos con tu equipo y te entregamos por escrito lo que salga, incluso si lo que sale es que te conviene quedarte.

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