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Redundancia no es diversidad de ruta: dos cables, el mismo fin de semana

Bobinas de cable y tubo corrugado naranja en una obra de fibra óptica: dos cables distintos que acabarán compartiendo la misma zanja

Dos enlaces solo cuentan como dos si no comparten nada físico. El fin de semana del 8 y 9 de agosto fallaron dos sistemas de cable submarino frente a Perth; según su propietario, casi a la vez y cerca el uno del otro. Sobre el papel eran rutas distintas. En el agua pasaban por la misma zona, y ahí fallaron los dos. La versión pequeña de esa historia nos la encontramos con regularidad en oficinas de veinte personas.

Lo que pasó frente a Perth

SUBCO, propietaria de los dos sistemas, detectó fallos de tipo shunt en Indigo West e Indigo Central, dos cables que juntos conectan Singapur y Sídney con un amarre intermedio en Perth. Un fallo shunt es justo lo que parece: las capas aislantes exteriores se dañan y los componentes interiores quedan expuestos al agua de mar. Se atribuyen habitualmente a anclas de barco y a actividad pesquera.

Bevan Slattery, fundador y codirector de SUBCO, lo publicó en LinkedIn el mismo fin de semana con un gráfico de seguimiento de buques y describió la actividad de la zona como «sospechosa/coincidente». Es él quien dijo a iTnews que los dos fallos se produjeron cerca el uno del otro y en un momento parecido, y quien se cuidó mucho de no acusar a nadie: «esto puede ser una coincidencia o un acto de agresión externa», escribió. La Policía Federal Australiana confirmó a iTnews que «ha recibido una denuncia en relación con este asunto» y que «se está evaluando con la información aportada». Ni la empresa ni la policía han atribuido nada a nadie, y nosotros tampoco vamos a hacerlo.

Quien gestiona una red puede dejarle la autoría a la policía y quedarse con el hecho técnico: dos sistemas contratados como dos rutas se comportaron como uno solo.

Una zona protegida no desvía paquetes

Los dos cables estaban tendidos dentro de zonas de protección declaradas cerca de Perth. La figura existe justo para eso: restringir el fondeo y la pesca de arrastre sobre el trazado. Como disuasión funciona —esa es nuestra impresión, no un dato de las fuentes—, y aun así los dos cables fallaron ahí dentro. Una zona de protección reduce la probabilidad de que algo pase; no crea una ruta alternativa cuando pasa.

El equivalente en un contrato de empresa es la cláusula de nivel de servicio. Una penalización te devuelve dinero; no te devuelve el servicio. Un enlace con un acuerdo impecable puede tardar días en volver si la avería está en la obra de la calle, y esa penalización se cobra con la oficina parada.

Sin sensor no hay causa, y lo dice el propio dueño

Hay un detalle del mensaje de Slattery que se merece más atención que el gráfico de buques: si esos cables hubieran llevado instalado FiberSense —un sistema de detección que SUBCO sí usa en otros cables suyos—, la causa del fallo se habría sabido al instante. Indigo West y Central no lo llevan, así que el consorcio no sabrá la causa raíz hasta que el cable se recupere durante la reparación. Semanas después del corte.

Traducido a una red de empresa: lo que cambia la telemetría no es el corte, es el arranque de la respuesta. O empiezas con un dato o empiezas con una hipótesis. Somos operador con red propia y esto lo tenemos aprendido a base de guardias: con NetFlow, sondas de latencia y pérdida por enlace y un looking glass público sabes en treinta segundos si el problema es tuyo, del operador o de un tercero. Sin eso, la primera hora se va en discutir de quién es la culpa. Escribimos algo parecido cuando hablamos de por qué el firewall no salva tu enlace de acceso: hay problemas que solo se ven, y se resuelven, aguas arriba.

Dieciocho días

AusInternet, un proveedor regional que usa Indigo West, lleva avisando de la incidencia en su web desde el sábado por la noche y está encaminando el tráfico por otro sitio. Sobre la reparación, la nota no promete nada que no pueda cumplir: el equipo de Indigo ha movilizado a su operador de mantenimiento marítimo y la fecha más temprana de arreglo prevista es el 26 de agosto, con la advertencia de que «todos los plazos siguen sujetos a autorizaciones, coordinación logística y condiciones meteorológicas». Del sábado 8 al 26 hay dieciocho días —esa resta es nuestra, y depende de que la fecha prevista se cumpla—.

Antes de que alguien monte una teoría, un poco de contexto. Según la propia International Cable Protection Committee, el mundo tiene unos 500 sistemas de cable submarino, la longitud total ha pasado de un millón de kilómetros en 2014 a en torno a 1,7 millones en 2025 (en la misma página la ICPC menciona también la cifra de 1,8 millones; damos las dos), y se producen entre 150 y 200 fallos al año, una cifra estable pese al crecimiento de la red. Entre el 70% y el 80% se deben a accidentes por actividad humana: pesca y anclas, no sabotaje.

O sea, que 150 o 200 cortes al año es el ritmo normal del planeta. Internet no se cae por eso porque hay otra ruta, y la propia ICPC recomienda a los gobiernos que la regulación favorezca «amarres múltiples y diversos». Lo segundo es lo que casi nadie compra.

Ahora, tu oficina

Cambia la escala y poco más. Lo que se repite es el mecanismo: dos cosas que parecían independientes y no lo eran. Estos son los puntos que hacen que dos líneas sean una sola, ordenados por la frecuencia con la que nos los encontramos al auditar una sede:

  • La misma red mayorista. Dos operadores distintos, dos facturas distintas, el mismo acceso por debajo. Es el caso más común y el más fácil de comprobar: basta preguntarlo por escrito.
  • La misma acometida. Dos fibras que entran al edificio por el mismo tubo, por la misma arqueta o por el mismo patinillo. La retroexcavadora no distingue operadores.
  • La misma central. Aunque el último tramo sea distinto, ambos accesos pueden agregarse en el mismo nodo. Ahí un corte de fibra troncal se lleva las dos.
  • El mismo router. Dos líneas terminadas en un solo equipo, con una sola fuente de alimentación y una sola configuración que alguien tocó el jueves.
  • El mismo cuadro eléctrico. Redundancia impecable de fibra, un solo SAI, y el SAI con las baterías de 2019.
  • El mismo software. Dos equipos idénticos con el mismo firmware fallan por el mismo motivo el mismo día. Eso duplica el hardware y deja el riesgo intacto.

Las preguntas que valen

No hace falta un estudio. Con estas siete respuestas por escrito ya sabes si tienes dos rutas o dos facturas:

  1. ¿Qué red mayorista hay debajo de cada acceso? Nombre del titular de la red, no de la marca comercial.
  2. ¿Por dónde entra físicamente cada línea al edificio? Dos acometidas o una.
  3. ¿Comparten canalización o arqueta en los primeros cien metros de calle?
  4. ¿El medio es distinto? Fibra más radio, o fibra más 5G, no comparten zanja por definición.
  5. ¿Terminan en equipos distintos, alimentados por circuitos distintos?
  6. ¿Cuál es el plazo de reparación comprometido y quién lo ejecuta? El plazo, no la penalización.
  7. ¿Cuándo se probó el corte por última vez? Con fecha. Una conmutación que no se ha probado este año no es una conmutación, es una intención.

Qué resuelve una SD-WAN y qué no

Una SD-WAN hace muy bien tres cosas. Una: mide cada transporte de forma continua (latencia, jitter, pérdida). Dos: decide por aplicación qué tráfico va por dónde y conmuta sin tirar las sesiones. Tres: aplica la misma política en todas las sedes sin ir equipo por equipo. Para una empresa con varias delegaciones y voz sobre IP, eso es la diferencia entre una llamada que se corta y una llamada que se degrada un segundo.

Lo que no hace, y conviene decirlo porque lo vendemos: no crea una ruta física que no existe. Si tus dos accesos van por el mismo tubo, una SD-WAN te dará un panel precioso con dos enlaces que se ponen en rojo a la vez. Y añade una pieza nueva que hay que cuidar, porque el plano de gestión de una SD-WAN es hoy un objetivo en sí mismo: lo contamos con los datos del catálogo de vulnerabilidades explotadas en una SD-WAN no se cae, te la reconfiguran.

Cuándo no hace falta

Somos operador y vendemos conectividad, así que esto se lee con la ceja levantada: no toda empresa necesita diversidad de ruta. Si tu negocio aguanta cuatro horas sin Internet sin perder dinero, sin incumplir un contrato y sin que se entere ningún cliente, una segunda fibra con su cuota mensual es dinero mal puesto. Un respaldo 5G en el router, bien configurado y probado dos veces al año, te cubre ese escenario por una fracción del precio.

La conversación honesta empieza por el número: cuánto cuesta una hora parado y cuánto tiempo puedes estarlo. Ese cálculo lo desmenuzamos en RTO y RPO sin humo, y sigue siendo la única forma sensata de decidir si la segunda ruta se paga sola. Cuando la voz es tu canal de ventas, el ERP vive en la nube o tienes obligaciones de servicio firmadas, la respuesta suele salir sola.

Al grano

Coge el contrato de tus dos líneas y busca la palabra «redundante». Después baja al armario de comunicaciones y mira por dónde entran los cables. Si entran por el mismo agujero, ya sabes lo que tienes, y no lo arregla ningún panel: son dos facturas y una ruta. A SUBCO le va a costar recuperar un cable del fondo del mar para averiguarlo; a ti te cuesta una linterna.

Fuentes (consultadas el 15 de agosto de 2026): los fallos de Indigo West e Indigo Central, la definición de fallo shunt, las declaraciones de Bevan Slattery y de la Policía Federal Australiana, la ausencia de FiberSense en esos dos cables y el aviso de AusInternet con fecha de arreglo más temprana el 26 de agosto — iTnews, 11 de agosto de 2026. Número de sistemas de cable, longitud total, fallos anuales, porcentaje de causas accidentales y recomendación de amarres «múltiples y diversos» — preguntas frecuentes de la International Cable Protection Committee (actualizadas el 20 de mayo de 2026). La cuenta de los dieciocho días es nuestra, hecha sobre la fecha de arreglo más temprana publicada, y esa fecha está sujeta a permisos, logística y meteorología. Ni SUBCO ni la policía australiana han establecido causa ni han atribuido los fallos a ningún buque ni a ninguna acción deliberada; este post tampoco lo hace.

¿Tus dos líneas entran por el mismo tubo?

Montamos SD-WAN multi-sede y redes y comunicaciones con red propia detrás, y lo primero que miramos es por dónde pasa cada cable. Si quieres, revisamos contigo si tu segunda línea es de verdad una segunda ruta.

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