Hay una cifra en el informe europeo de datacenters que CBRE publicó hace tres días que merece leerse dos veces. En el primer semestre de 2026, los proveedores de nube especializada en IA —los neoclouds— firmaron 420 MW de capacidad de colocation en Europa. En el primer semestre de 2025 firmaron 89 MW. Casi cinco veces más, en doce meses, en un mercado que se mide en décadas de amortización.
La tentación es escribir aquí el titular fácil: «la IA se está comiendo tu rack». No es verdad, o al menos no todavía, y desde luego no en el CPD donde tú tienes cuatro U. Sí ha cambiado, en cambio, algo que te afecta y que casi nunca se comenta: la unidad de medida. Durante quince años, alquilar espacio en un datacenter ha sido una conversación sobre metros y sobre unidades de rack. Ahora es una conversación sobre potencia eléctrica, y hay contratos en vigor —muchos firmados hace años, cuando la cuenta salía— que siguen redactados en la unidad vieja.
Los números, y las dos consultoras que no se ponen de acuerdo
Dos informes distintos, publicados con dos semanas de diferencia, miran el mismo mercado europeo y no dicen lo mismo. Conviene enseñarlo tal cual, porque la costumbre del sector es coger el dato que más asusta y publicarlo sin la nota al pie.
| Dato | CBRE (Q2 2026) | JLL (3-ago-2026) |
|---|---|---|
| Vacancy de colocation en FLAP-D | Justo por debajo del 8% (venía del 8,3%) | 6,4% |
| Fráncfort | 4,6% (mayorista) | 3,1% |
| Capacidad entregada, Europa, 2.º trimestre | 685 MW | — |
| Ciudad que lidera el semestre | — | París, 72,5 MW |
| Hacia dónde va el crecimiento | 66% de la capacidad neocloud, a los nórdicos | «Milán, Iberia y los nórdicos», sin salir del núcleo |
Seis coma cuatro por ciento y ocho por ciento no son el mismo número. Cada casa mide un perímetro distinto —qué instalaciones entran, qué se considera disponible, qué cuenta como mayorista— y ninguna de las dos publica la cocina completa. Nuestra lectura, y la decimos como lo que es, una lectura: del decimal se puede desconfiar; del signo, no. Las dos apuntan hacia abajo, las dos llevan años apuntando hacia abajo, y la de JLL pone el dedo en la parte que realmente importa para quien firma: «el prealquiler define ahora la estrategia del ocupante; comprometerse mucho antes de necesitarlo es una necesidad, no una opción».
Lo que se ha encarecido no es el rack: es la acometida
Aquí está, para nosotros, el dato del semestre, y no lleva la palabra «IA» en ninguna parte. JLL cifra el suelo con potencia disponible en los mercados FLAP-D en 2,26 millones de euros por MW, frente a 1,24 millones en 2021: un 82% más en cinco años. No es el metro cuadrado lo que ha subido. Es el metro cuadrado con corriente detrás.
Y detrás de esa subida hay un plazo, que es la parte que no se arregla con dinero. El mismo informe describe Fráncfort con 311 MW en desarrollo y 687 MW planificados, con entregas marcadas por plazos de conexión de 24 meses o más; y en los mercados primarios, para cargas atadas a la latencia, habla de «plazos de hasta 10 años» limitando la nueva oferta. Diez años. Un plazo de red eléctrica no se acelera pagando: se planifica o se pierde.
Por qué esto todavía NO es tu problema
Digámoslo antes de que alguien nos acuse de venderle miedo a un cliente con seis servidores: ninguno de estos números describe tu contrato. FLAP-D son Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín. Son operaciones mayoristas de decenas de MW entre hiperescalares y promotores. Tu media jaula en un CPD de Barcelona, Madrid o Bilbao no cotiza en ese mercado, no compite por esos MW y no se renegocia con esas cifras encima de la mesa. Quien te enseñe el 82% de JLL para justificarte una subida del 30% en tu factura de dos racks está haciendo trampa con la escala.
Lo que sí se traslada hacia abajo es otra cosa, y llega con retraso: el coste del suelo con acometida y el coste del kWh son el insumo de todo el que construye, incluido el CPD regional donde estás tú. No compite por los mismos contratos, pero compra en el mismo mercado eléctrico y contrata a los mismos instaladores. Cuando le toque ampliar sala, esa cuenta será la suya. Y hay un segundo efecto, más lento y más interesante: CBRE sitúa el 66% de la capacidad neocloud en los países nórdicos, y JLL describe capital que «se ensancha hacia Milán, Iberia y los nórdicos, en lugar de abandonar el núcleo» — el matiz es suyo y conviene respetarlo: describe crecimiento que se reparte, no una mudanza. Iberia aparece del lado bueno de esa frase. Para un cliente español, la lectura razonable a tres años es más oferta local, construida más tarde y más cara.
De U a kW: las seis líneas del contrato que ahora mandan
Esta es la parte accionable, y no depende de ninguna consultora. Coge tu contrato de alojamiento y busca estas seis cosas. Si tres de ellas no están escritas, tu contrato mide en la unidad vieja:
- 1Potencia contratada, en kW por rack, y qué pasa si la superas. Es la línea que casi nunca está. Un contrato de 42U con 3 kW de acometida se queda sin sitio eléctrico mucho antes de quedarse sin sitio físico: puedes tener veinte U libres y no poder enchufar el chasis nuevo. Si tu contrato solo dice unidades, no sabes cuánto has comprado.
- 2Tarifa plana o consumo medido, y quién asume la variación del kWh. Son dos negocios distintos disfrazados de la misma factura. En plana, el riesgo eléctrico lo lleva el proveedor y lo cobra en la prima. En medida, lo llevas tú. Cualquiera de las dos vale si sabes cuál has firmado.
- 3Derecho a crecer, con plazo. No «hablamos cuando toque»: cuántos kW adicionales puedes pedir, con cuánta antelación y a qué precio de referencia. En un mercado donde comprometerse antes de necesitarlo se ha vuelto la norma, una opción de crecimiento escrita vale más que un descuento.
- 4Densidad admitida por el pasillo, no por el rack. Un rack aislado a 15 kW puede refrigerarse casi en cualquier sitio. Una fila entera a 15 kW es otra instalación. Pregunta por la sala, no por tu armario, porque el límite térmico es del vecindario.
- 5Cláusula de reubicación. Muchos contratos permiten al proveedor moverte de sala avisando con un plazo. Es legítimo y a veces inevitable. Lo que tiene que estar escrito es quién paga la parada, quién mueve el hierro y qué ventana se respeta.
- 6Duración, mirada como lo que es: un seguro con dos caras. En un mercado tenso, el plazo largo te protege el precio y te ata la flexibilidad. El corto es al revés. La respuesta depende de si tu consumo eléctrico a tres años lo sabes o te lo inventas — y ese cálculo es tuyo, no del comercial.
«Si me aprietan, me voy al cloud»
Es una respuesta razonable, y tiene un problema de fontanería. El cloud público sale del mismo edificio y de la misma subestación. En las previsiones de CBRE para 2026, Europa llega a 13 GW de oferta total: 8,7 GW de colocation y 4,3 GW de autoconstrucción hiperescalar. Son dos columnas del mismo mercado, compitiendo por el mismo suelo con acometida y por los mismos plazos de conexión. Migrar al cloud no te saca de la restricción física; te cambia quién te la factura y en qué unidad.
La comparación honesta entre alojar hierro propio y alquilar cómputo ya la hicimos con la cuenta delante en colocation frente a cloud público a cinco años, y aquella conclusión no cambia con estos informes: depende de la carga, no de la moda. Y sobre el edificio como punto único de fallo, en julio escribimos lo que dejó una caída de Google Cloud por energía y refrigeración: el hierro de todo el mundo, el tuyo y el de los grandes, termina dependiendo de un cuadro eléctrico y de una máquina de frío.
Cuándo NO deberías hacer nada con esto
- ✗No firmes cinco años por miedo a un informe inmobiliario. Si tu consumo lleva tres años plano y tu contrato tiene precio cerrado hasta 2028, el movimiento correcto es ninguno. Comprometer plazo largo solo tiene sentido si sabes qué kW vas a necesitar; si no, estás comprando certeza con dinero de otro presupuesto.
- ✗No compres densidad que no vas a usar. Reservar 10 kW por rack «por si acaso» se paga todos los meses aunque tires de 2,5. La opción de crecimiento escrita cuesta menos que la potencia reservada y sirve para lo mismo.
- ✗Y no te mudes de proveedor por un titular. Cambiar de datacenter cuesta paradas, transporte, direccionamiento y semanas de nervios. Un mercado tenso es exactamente el peor momento para mudarse sin un motivo concreto y medido.
Lo que hacemos nosotros con esto
Antes de nada, el conflicto de interés, que aquí es doble y conviene ponerlo encima de la mesa: everyWAN presta servicio de colocation y, a la vez, es inquilina — operamos hardware propio alojado en datacenter y tenemos Proxmox VE con Ceph en producción repartido en varias instalaciones. Así que ni escribimos esto desde la barrera ni lo escribimos sin interés: si acabas alquilando un rack, podemos ser nosotros quien te lo alquile. Léelo sabiéndolo.
Dicho eso, el criterio que aplicamos a lo nuestro es el mismo que te proponemos aquí, y no incluye comprar nada. Planificar la capacidad con el horizonte con el que se mueve la oferta, que según los plazos de conexión de los que hablan los informes son veinticuatro meses, no doce. Medir el consumo real por rack en lugar de sumar la etiqueta de las fuentes de alimentación, que dan la potencia máxima que pueden entregar y no la que estás tirando. Y tener la potencia contratada en el inventario, junto al direccionamiento y al resto de la infraestructura, para que sea un dato consultable y no un PDF en un cajón; nosotros usamos NetBox para eso. Sobre dónde acaba viviendo el hierro de una empresa media escribimos hace unas semanas en lo que sale de casa no es necesariamente la nube.
En corto
Los 420 MW de los neoclouds no van a llamar a la puerta de tu proveedor este año. El 82% del suelo con acometida tampoco te llega mañana. Pero los dos informes describen lo mismo desde dos ventanas distintas: el recurso escaso ha dejado de ser el espacio y ha pasado a ser la potencia, y los plazos para fabricar potencia nueva se miden en años. Si tu contrato de colocation sigue hablando solo de unidades de rack, no está mal redactado: está redactado en la unidad de la década pasada. Cambiar eso cuesta una tarde de leer el contrato y una conversación con tu proveedor, y se hace mejor ahora que el día que necesites enchufar algo. Es la misma pregunta que hacemos al diseñar cualquier infraestructura: no cuánto ocupa, sino cuánto consume y hasta dónde puede crecer.
Fuentes (consultadas el 22-ago-2026): los 420 MW firmados por neoclouds en el primer semestre de 2026 frente a 89 MW en el mismo periodo de 2025, la previsión de 13 GW de oferta europea para 2026 (8,7 GW de colocation y 4,3 GW de autoconstrucción hiperescalar), el 66% de capacidad neocloud en los nórdicos, los 685 MW entregados en el trimestre y la vacancy de colocation en FLAP-D, en el informe European Data Centres Figures Q2 2026 (CBRE) y en su nota de prensa asociada; la vacancy del 6,4% en FLAP-D y el 3,1% de Fráncfort, el suelo con potencia a 2,26 M€/MW frente a 1,24 M€ en 2021 (+82%), los 311 MW en desarrollo y 687 MW planificados de Fráncfort, los plazos de conexión de 24 meses o más y de hasta 10 años en mercados primarios, los 72,5 MW de París en el semestre y las citas sobre prealquiler y sobre el capital que se ensancha hacia Milán, Iberia y los nórdicos, en el EMEA data centre mid-year 2026 report (JLL, 3 de agosto de 2026). Las dos casas miden perímetros distintos y publican cifras de vacancy distintas; se recogen ambas tal como están publicadas.
¿Cuántos kW tienes contratados por rack?
Si has tenido que ir a buscar el contrato para responder, esa es la conversación. En everyWAN alojamos hardware propio en datacenter y ayudamos a dimensionar el de nuestros clientes: potencia real, plazo de crecimiento y qué dice la letra pequeña. Sin vender un rack de más, porque el que sobra lo pagas tú todos los meses.
Hablar con everyWAN