Hay una fecha en el calendario que no has puesto tú y que te va a ordenar el trimestre: el 31 de octubre de 2026. Ese día se acaba el modelo de Azure VMware Solution en el que la licencia de VMware venía dentro de la factura del nodo. A partir del 1 de noviembre, para seguir encendiendo esos nodos hay que aportar una clave de VMware Cloud Foundation comprada directamente a Broadcom. En Google Cloud VMware Engine eso mismo pasó hace nueve meses. Hoy, 3 de agosto, quedan 89 días. Y lo relevante no es la fecha: es que durante dos años «me llevo el vSphere tal cual a la nube del hiperescalar» ha sido el plan B preferido de mucha gente para no decidir. Ese plan B nunca fue un plan: era una prórroga. Y las prórrogas caducan.
Las fechas, sin adornos
Tal como las publican Microsoft y Google. Antes de opinar, el calendario:
- 31 de octubre de 2026: fin de los nodos de pago por uso de Azure VMware Solution con VCF incluido. Los clientes pasan a las referencias BYOL y tienen que aportar una clave de licencia de VCF antes del 1 de noviembre de 2026 para seguir usando el servicio.
- 16 de octubre de 2025: los nodos de pago por uso nuevos ya van con referencias BYOL y clave propia. Quien ya estaba en BYOL no nota nada. Es decir: esto no empieza ahora, lleva nueve meses funcionando para los que crecen.
- 15 de octubre de 2025: quien compró instancias reservadas ese día o antes conserva el VCF incluido hasta que termine su periodo. Microsoft situaba el ahorro de la reserva frente al pago por uso en un 30–50 %. Si estás en ese caso, tu fecha no es el 31 de octubre: es el último día de tu reserva. Búscalo hoy.
- 1 de noviembre de 2025: Google Cloud VMware Engine ya hizo el mismo movimiento. Sus clientes compran suscripciones portables de VCF directamente a Broadcom en lugar de contratar el VCF incluido en el servicio, y los compromisos de uso nuevos posteriores al 15 de octubre de 2025 se firman con Broadcom.
- El marco general: Broadcom ha llevado el VCF sobre hiperescalares a un modelo de solo portabilidad de licencia. La suscripción es tuya y cubre hosts en tu centro de datos, hosts en la nube o una mezcla de ambos, y se mueve contigo cuando cambia el reparto.
Lo que cambia no es el precio: es con quién firmas
Hasta ahora, un nodo de VMware en la nube era una línea de factura y un interlocutor. El hiperescalar compraba el software, lo metía dentro del precio del host y te lo cobraba junto al almacenamiento y la red. A partir del 1 de noviembre son dos contratos: la infraestructura con Microsoft o con Google, y el software con Broadcom, con su propio término, su propia fecha de aniversario y sus propios mínimos de compra.
La portabilidad, dicho sea sin ironía, es buena de verdad: poder mover la misma suscripción entre tu sala y la nube, en el reparto que te convenga cada año, es exactamente lo que llevamos pidiendo desde que existe el híbrido. Nadie debería quejarse de eso. El mecanismo es bueno. Lo que se mueve de sitio es quién pone el precio y a quién hay que pedirle prórroga. Antes negociabas el conjunto con tu proveedor de nube, que tenía interés en que te quedaras. Ahora negocias el software con el fabricante, que tiene otros intereses igual de legítimos y bastante menos alineados con los tuyos.
Y un matiz que el titular se come y que conviene decir en voz alta: Microsoft indica que las referencias BYOL de Azure VMware Solution están tarificadas por debajo de las que llevan el VCF incluido. La parte de infraestructura, por tanto, baja. Así que la pregunta honesta no es «¿me suben el precio?», sino si la suscripción que a partir de ahora le compras a Broadcom cuesta más o menos que esa rebaja. Esa resta es tuya y solo se puede hacer con las dos ofertas encima de la mesa. Nadie te la va a resolver en un blog, tampoco nosotros.
Hay además un efecto operativo que se cuela por debajo del radar: una fecha de renovación más que vigilar, en un sitio distinto, con un responsable distinto. Los proyectos rara vez se caen por la fecha grande, la que sale en los titulares. Se caen por la pequeña: la clave que hay que introducir un viernes, el pedido que tarda dos semanas en el sistema del fabricante, el aniversario que pasó mientras alguien estaba de vacaciones.
El mito: «me lo llevo a la nube y me quito el problema»
Mover un vSphere entero a Azure VMware Solution o a Google Cloud VMware Engine no es una migración: es un cambio de domicilio. Se lleva el hipervisor, el modelo operativo, las dependencias de NSX y de vSAN, las costumbres del equipo… y ahora también la licencia, que viaja contigo en el bolsillo. Eso puede ser exactamente lo correcto: hay salas que hay que cerrar, alquileres que vencen, refrigeraciones que ya no dan y hardware que no aguanta otro año. Cerrar un centro de datos con un lift and shift es una decisión de manual y a veces la única que cabe en el plazo.
Lo que no es, es una salida del problema de licencias. La única salida de un problema de licencias es cambiar de producto o negociar el precio con los ojos abiertos. Todo lo demás es aplazarlo. Hace dos semanas escribíamos justo esto al mirar los dos años transcurridos desde el cambio de manos de VMware: el éxodo masivo no ocurrió, la mayoría se quedó y pagó. Es una decisión perfectamente defendible. Lo que no se sostiene es no haberla tomado y llamar «estrategia» al hecho de que la fecha aún no había llegado.
El calendario lo pone otro
El 31 de octubre no es un caso aislado, es el ritmo. En enero de 2026 Broadcom cerró el programa de proveedores de servicio en la nube de VMware, con las transacciones completadas como tarde el 31 de marzo; a partir de ahí solo un puñado de socios autorizados puede vender esas suscripciones. En marzo, la patronal europea de proveedores de infraestructura cloud presentó una denuncia ante la Comisión Europea pidiendo medidas cautelares, y afirmó que los precios se habían multiplicado por diez desde que Broadcom se hizo con VMware —es su cifra, no la nuestra; Broadcom respondió que discrepa firmemente y que la denuncia tergiversa el mercado—.
El 10 de julio de 2026, cinco asociaciones de usuarios y proveedores europeos —incluidas las de directores de sistemas de Francia, Alemania, Bélgica y Países Bajos— firmaron una carta pidiendo a Bruselas esas cautelares y un periodo transitorio de al menos tres años. Conviene leer esa cifra con la misma prudencia que la anterior: es una petición de parte dentro de un procedimiento abierto, no un cálculo de ingeniería sobre cuánto se tarda en mover un parque. Pero algo dice sobre el orden de magnitud con el que trabaja quien negocia esto todos los días, y contrasta con el plazo que tienes tú para un trámite mucho más pequeño. Lo que desde luego no es una estrategia es planificar contando con que Bruselas llegue a tiempo: un expediente de competencia no se mide en meses, y tu fecha sí.
Los 72 núcleos que no fueron
En marzo de 2025 circuló entre distribuidores un aviso: a partir del 10 de abril, el mínimo de licencia pasaba de 16 a 72 núcleos por línea de pedido, más un recargo del 20 % para quien renovara fuera de su fecha de aniversario. Ese suelo no apretaba a los parques grandes —un pedido para una sala entera pasa de 72 núcleos sin despeinarse—, sino a los pequeños: el servidor suelto, la delegación con dos hosts, el laboratorio. Con esa cuenta, pedir licencia para un servidor con un procesador de ocho núcleos costaba 72. Hubo reacción, y el mínimo de 72 acabó retirándose; el que sigue vigente es el de 16 núcleos por procesador.
Aquí nadie mintió y, en la práctica, aquello no llegó a aplicarse. Salvo por un detalle: durante unas semanas, el suelo de una compra pequeña se multiplicó por cuatro y medio en una hoja de cálculo, y después volvió a su sitio. Esa es la lección que sirve. Cuando modeles el coste de quedarte, el número que importa no es el precio de hoy: es la varianza. Lo que necesita saber tu director financiero es cuánto puede cambiar, en qué dirección y con cuánto aviso. Y mientras tanto, el mínimo que sí está vigente ya tiene efecto en tu factura: 16 núcleos por procesador significa que un host de dos CPU de ocho núcleos se licencia como 32. El suelo lo pone el fabricante, no tu inventario.
La cuenta que sí puedes cerrar esta semana
No hace falta decidir el futuro de la virtualización de tu empresa en agosto. Hace falta llegar a septiembre con seis datos encima de la mesa, y ninguno de los seis requiere un proyecto: requieren una tarde y a la persona correcta delante.
- 1. ¿Tienes nodos en pago por uso con licencia incluida? Si la respuesta es sí, el 31 de octubre va contigo. Si compraste reserva el 15 de octubre de 2025 o antes, anota la fecha de fin de tu periodo: ese día es tu 31 de octubre particular, y probablemente nadie lo tenga apuntado.
- 2. Cuenta los núcleos como los cuenta el fabricante, no como los cuenta tu inventario: mínimo de 16 por procesador. En parques con CPU pequeñas, la diferencia entre las dos cuentas es la mitad del presupuesto.
- 3. La fecha de aniversario de cada suscripción, con nombre y apellidos de quien la vigila. Si esa persona no existe, ya has encontrado algo esta tarde.
- 4. Qué usas de verdad del stack. Cortafuegos distribuido de NSX, vSAN, replicación y recuperación de sitio, herramientas de migración en caliente. Cada uno de estos es o un motivo legítimo para quedarse, o un trabajo concreto de reemplazo si te vas. Lo que no vale es la lista de funcionalidades del folleto: mira lo que hay encendido.
- 5. Cuántos terabytes se mueven y por dónde. Las migraciones se atascan en la ventana y en el enlace, casi nunca en el hipervisor. El ancho de banda disponible entre origen y destino decide el calendario mucho antes que cualquier decisión de arquitectura.
- 6. La pregunta incómoda: si la próxima renovación subiera otro escalón, ¿qué harías? Si la respuesta es «pagar», estupendo, es una respuesta y se puede presupuestar. Lo caro es el silencio.
Cuándo NO hay que moverse
La parte que no se lleva bien con el titular: quedarse suele ser la respuesta correcta en más casos de los que la industria admite. Si tienes una reserva con dieciocho meses por delante, no tienes una urgencia: tienes deberes. Si tu operación depende del cortafuegos distribuido, de un vSAN estirado entre dos salas o de la recuperación de sitio, cambiar de hipervisor no es un fin de semana largo: es reescribir el plan de recuperación y volver a probarlo, que es la parte que nadie presupuesta. Si el equipo está al límite, si la aplicación crítica se retira el año que viene, o si el hardware se renueva dentro de tres meses, mover ahora es añadir riesgo a cambio de nada.
VMware no es lo caro. Lo caro es llegar al 20 de octubre con una compra urgente. En una compra urgente no se negocia: se firma. Y se firma el término que te ofrecen, con el mínimo que te ofrecen, en la fecha que te ofrecen.
Cómo lo miramos nosotros
No somos resellers de VMware ni de Proxmox: no vendemos licencias de ninguno de los dos, así que aquí no hay comisión que defender. Operamos Proxmox VE con Ceph en producción, repartido en varios centros de datos, y venimos de vSphere desde versiones que ya no salen en las tablas de compatibilidad. Hemos migrado empresas de VMware a Proxmox y también hemos recomendado quedarse en VMware cuando la cuenta salía a favor de quedarse. Antes de mover una sola máquina, hacemos números.
La alternativa, por cierto, también tiene calendario. Proxmox VE 8 llega a su fin de soporte este mes de agosto, y quien se pasó hace dos años tiene ahora mismo su propia actualización pendiente. Cambiar de fabricante no te quita las fechas de encima: te cambia quién las pone, cuánto cuesta llegar tarde y si puedes decidir el cuándo. Esa es toda la diferencia, y no es poca.
Cuando la conversación deja de ser de arquitectura y pasa a ser de dinero —que es lo que ocurre casi siempre en octubre—, la comparación honesta no es «nube contra mi sala este mes», sino la cuenta a cinco años, con el hardware, la energía, las manos y las licencias en la misma tabla. A veces sale nube; otras, colocation con hierro propio. A veces sale quedarse exactamente donde estás y dedicar el esfuerzo a otra cosa. Nuestro trabajo en infraestructura y cloud es que esa tabla exista antes de la fecha límite, no después.
El 31 de octubre no se cae nada
Conviene decirlo claro, porque el sector vive de asustar y nosotros no: ese día no se apaga ninguna máquina virtual por sorpresa ni hay un apocalipsis en la sala. Lo que hay es una condición administrativa que, si no está resuelta, te deja sin poder hacer lo que necesitabas hacer justo cuando lo necesitas: crecer, renovar, mover. Los desastres de licencias no son ruidosos. Son un correo que dice que no se puede ampliar el clúster hasta que llegue una clave, en la semana en la que había que ampliarlo.
Así que el plan B nunca fue llevárselo a la nube. El plan B es tener la cuenta hecha antes de que te pidan la clave. Ochenta y nueve días dan de sobra para eso. Para lo otro —decidir bien, con la tabla delante y sin prisa— dan justo.
Fuentes (verificadas el 3 de agosto de 2026): las fechas de Azure VMware Solution —fin del pago por uso con VCF incluido el 31 de octubre de 2026, clave de licencia obligatoria antes del 1 de noviembre de 2026, referencias BYOL para nodos nuevos desde el 16 de octubre de 2025, reservas compradas el 15 de octubre de 2025 o antes válidas hasta fin de periodo ahorro estimado del 30–50 % de la reserva frente al pago por uso e indicación de que las referencias BYOL están tarificadas por debajo de las que llevan el VCF incluido— proceden de los avisos de Microsoft para clientes y para partners en Microsoft Community Hub. El cambio equivalente en Google Cloud VMware Engine el 1 de noviembre de 2025 y el modelo de solo portabilidad de licencia en hiperescalares, en SDxCentral (13 de octubre de 2025). El cierre del programa de proveedores de servicio en la nube, la denuncia ante la Comisión Europea presentada en marzo de 2026 (publicada por The Register el 19 de marzo), la cifra de precios multiplicados por diez atribuida a la asociación denunciante y la respuesta de Broadcom, en The Register. La carta de las cinco asociaciones del 10 de julio de 2026 pidiendo medidas cautelares y un periodo transitorio de al menos tres años, en el teletipo de Reuters recogido el 15 de julio de 2026. El aviso del mínimo de 72 núcleos por pedido a partir del 10 de abril de 2025 y el recargo del 20 % por renovación fuera de aniversario, en The Register (28 de marzo de 2025); su retirada posterior y la continuidad del mínimo de 16 núcleos por procesador, en Born's Tech and Windows World (11 de abril de 2025). Foto de portada: «Data centers in Ashburn», de Theodore Christopher, CC0.
¿Tienes la cuenta hecha antes del 31 de octubre?
Levantamos el inventario real: núcleos como los cuenta el fabricante, fechas de término y aniversario, qué usas de verdad del stack y qué costaría reemplazarlo. Con la tabla a cinco años de las tres opciones —quedarte, colocation o migrar— y sin comisión de licencias por medio, porque no vendemos ninguna.
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