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Un 5 % más por pagar al mes: qué cambia el 1 de octubre y cuándo no conviene cambiarse

Un 5 % más por pagar al mes: qué cambia el 1 de octubre y cuándo no conviene cambiarse

El 12 de agosto Microsoft publicó en las notas del Partner Center un aviso de media pantalla: desde el 1 de octubre de 2026, las suscripciones de software del programa CSP con compromiso anual que se facturan mes a mes llevan un 5 % de recargo. Cita como ejemplos Windows Server, SQL Server, licencias de acceso de cliente y System Center, con un «such as» que deja la lista abierta. El producto es el mismo, el compromiso es el mismo y el plazo es el mismo. Cambia cuándo sale el dinero de la cuenta corriente, y eso a partir de octubre tiene precio.

Microsoft lo llama cost of capital uplift, recargo por coste de capital. El nombre casi es honesto, porque la razón que da el aviso es otra: «alinear el tratamiento de precios entre canales de venta». Y porque el coste de capital que sale de ese 5 %, como veremos más abajo, no se parece al de una empresa que se financia a tipos de grado de inversión. Para quien paga la factura la pregunta útil es otra: cuánto le cuesta a él su propio dinero.

Cómo se compran de verdad estas licencias

Antes de decidir nada conviene tener claro qué se está mirando, porque en una suscripción de software de CSP hay dos cosas distintas que se eligen por separado: la duración del compromiso y la frecuencia con la que se factura. La documentación de Partner Center las trata en párrafos diferentes, y la mitad de las confusiones de una renovación vienen de mezclarlas:

  • Compromiso anual con pago anual. Doce meses comprometidos, un único cargo. Es el precio de referencia y no cambia en octubre.
  • Compromiso anual con facturación mensual. Los mismos doce meses comprometidos, la factura repartida. Este es el único caso que sube: 5 % desde el 1 de octubre.
  • Compromiso a tres años. Las referencias de tres años se venden con facturación anual o trianual. El aviso de agosto solo nombra el compromiso anual, así que tampoco cambia.

Falta el que casi todo el mundo da por hecho: el mes a mes sin compromiso, con su prima del 20 %, es de las suscripciones por puesto —Microsoft 365 y compañía—. En las licencias de servidor, la documentación de Partner Center solo describe ciclos mensual, anual y trianual sobre compromisos de uno o tres años, y al detallar la facturación mensual el único producto que nombra por su nombre es la CAL de Escritorio remoto de Windows Server 2022. Quien esté pensando en «me paso al mes a mes y así me puedo bajar» está pensando en otro catálogo.

Ojo con la fecha: la primera que se publicó estaba mal

El aviso del 12 de agosto empieza con una corrección del propio Microsoft: una comunicación anterior sobre esta subida incluía una fecha de entrada en vigor incorrecta, y pide que se ignore. Parece un detalle menor y no lo es tanto: si alguien de tu equipo, o el proveedor que te lleva las licencias, apuntó la fecha del primer aviso en el calendario de renovaciones, la tiene mal. La buena es el 1 de octubre de 2026.

Esto ya pasó en 2025, y el software era lo que quedaba fuera

El movimiento no sale de la nada. El 1 de abril de 2025 Microsoft aplicó el mismo 5 %, con un criterio casi idéntico —planes de facturación mensual sobre compromisos anuales y trianuales— a las suscripciones por puesto: Microsoft 365, Office 365, Dynamics 365, Power Platform, Windows 365 y Enterprise Mobility + Security. El software de servidor se quedó entonces sin recargo. Lo de octubre es esa misma regla alcanzando lo que se había quedado fuera.

Leído junto a lo demás que ha caído este verano, el patrón se ve mejor: la subida de precios de Microsoft 365 del 1 de julio, el peaje del ESU de Windows 10 que se duplica cada año y el fin de la licencia de VMware incluida en la nube el 31 de octubre. Cuatro decisiones de dinero en un trimestre, ninguna con nota técnica que leer.

La cuenta: ese 5 % no es un 5 %

El 5 % suena a poco, y es el titular equivocado. Ese recargo compra menos financiación de la que parece: si pagas por adelantado, el dinero sale entero el primer día; si pagas en doce plazos, cada euro sale de tu cuenta entre cero y once meses más tarde, con un retraso medio de 5,5 meses. Estás pagando un 5 % por aplazar cinco meses y medio de media, no por un año.

Un ejemplo con números redondos. Doce mil euros al año en licencias de servidor. Pagando anual: 12.000 € el primer día. Pagando mensual desde octubre: 1.050 € cada mes, 12.600 € al final. El sobrecoste es de 600 €. A cambio, lo que dejas de adelantar durante el año equivale a tener 5.500 € en la cuenta doce meses (el diferimiento de la factura base, antes del recargo). Seiscientos euros por disponer de cinco mil quinientos durante un año equivalen, en interés simple, a financiarse en torno al 11 % anual. Calculado como TAE, con capitalización mensual, sale un 11,3 %.

Un detalle que en España cambia la cuenta y casi nunca aparece: pasar a pago anual adelanta también el IVA. Sobre esos 12.000 € son 2.520 € que salen de la caja el primer día y se recuperan en la siguiente liquidación, con un desfase de hasta un trimestre.

El cálculo es nuestro, no de Microsoft, y va con el método delante para que cualquiera lo rehaga o lo discuta: plazos mensuales iguales, retraso medio de 5,5 meses e interés simple. Con esa cifra sobre la mesa la conversación cambia de sitio: ya no se trata de si nos suben un 5 %, sino de si nos financiamos por debajo del 11 %. Muchas empresas con póliza de crédito contestarán que sí, y conviene mirar el tipo real de la vuestra antes de darlo por hecho.

Lo que no pierdes al cambiarte

La objeción que sale siempre en la reunión es la flexibilidad: «si pago al mes, puedo reducir licencias cuando haga falta». Suena razonable y es falsa. En un compromiso anual el plazo son doce meses se facture como se facture: pagar mensualmente reparte una factura que ya se debe entera. La documentación de Partner Center lo dice con todas las letras al explicar la cancelación: pasados los siete primeros días de cualquier término, la suscripción se factura completa aunque el cliente deje de usarla, con cualquier plan de facturación.

Quien está en compromiso anual con factura mensual paga, por tanto, por una libertad que no tiene. A partir de octubre pagará un 5 % más por ella.

Cuándo no conviene cambiarse

Sería fácil terminar aquí con un «pásate a anual y ahorra», y como consejo en bloque estaría mal dado. Si el circulante de tu empresa cuesta o rinde por encima de ese 11 % —póliza al límite, estacionalidad fuerte, cada euro disponible metido en crecer—, el 5 % es barato y el recargo te sale a cuenta a ti. Si la línea es pequeña, la cuenta tampoco sale por el otro lado: un 5 % sobre 800 € al año son 40 €, y coordinar el cambio con administración cuesta más de 40 € en horas de gente.

Y queda el efecto sobre la caja del mes. Pasar varias líneas a pago anual concentra desembolsos, con su IVA por delante; si además caen junto a otras renovaciones grandes, el ahorro no compensa el pico. Ahí la respuesta suele ser sí, cambiar, pero no todas a la vez: escalonar por fecha de renovación en lugar de amontonarlas.

Una advertencia más sobre el reparto: el 5 % lo aplica Microsoft sobre el coste del canal, y lo que acabe llegando a tu factura depende de lo que tengas firmado con quien te vende las licencias. Puede ser un 5 % clavado, puede ser menos si te lo absorben, y puede aparecer redondeado hacia arriba junto a otra cosa. Lo que hay que preguntar es en qué línea de tu factura, con qué importe y desde qué fecha exacta. Si la respuesta tarda tres semanas en llegar, eso también es información.

La fecha que importa no es el 1 de octubre

Aquí hay un matiz que ahorra prisas inútiles. Para lo que ya tienes contratado, la fecha relevante es la renovación de cada línea: el recargo entra en la que caiga el 1 de octubre o después, y las suscripciones de software autorrenuevan solas por defecto desde octubre de 2021. El plan de facturación, además, se elige en la renovación, no cuando a uno le apetece. Donde sí hay ventana es en las compras nuevas: una suscripción contratada a partir del 1 de octubre nace ya con el 5 % encima. Lo que hay que hacer estas semanas, entonces, cabe en una hoja:

  • 1.Lista de suscripciones de software con su compromiso y su frecuencia de facturación. Casi nadie lo sabe de memoria hasta que lo mira.
  • 2.Fecha de renovación de cada una, que casi nunca coincide con el ejercicio fiscal. Es la que decide si el recargo llega este año o el que viene.
  • 3.El importe anual de cada línea y su 5 %. Con eso ya sabes cuáles merecen una conversación y cuáles no merecen ni el correo.
  • 4.Lo que tengas previsto comprar este otoño: si entra antes del 1 de octubre, entra al precio de ahora.
  • 5.Y de paso, la pregunta que rara vez se hace en una renovación: ¿seguimos necesitando todas estas licencias? El mejor descuento sigue siendo no comprar lo que ya no se usa.

Por qué escribimos esto si no vivimos de vender licencias

Conviene decirlo claro: no somos resellers de una plataforma concreta y no cobramos comisión por ninguna de estas licencias. Recomendamos según el caso, no según la comisión, y aquí no tenemos ninguna. Lo escribimos porque nos toca la parte de después. En los clientes que gestionamos, el inventario es la fuente de verdad —lo mismo que hacemos con la red en NetBox— y de ahí salen las fechas: fin de soporte, caducidad de certificados, renovaciones. No es una herramienta especial; es tener a alguien mirándolo.

Porque de todo este asunto lo que se queda no es el 5 %. Se queda que las decisiones que más dinero mueven en una infraestructura mediana se toman con un calendario y una calculadora, y que casi siempre las dispara un aviso publicado en agosto, cuando media empresa está fuera. Si el 1 de octubre te encuentra sabiendo qué líneas te suben y por qué has decidido dejarlas así, el trabajo está hecho. Si te encuentra en la factura de noviembre, no.

Fuentes (verificadas el 17 de agosto de 2026): el recargo del 5 % por coste de capital para suscripciones de software de CSP con compromiso anual y facturación mensual, con fecha efectiva del 1 de octubre de 2026, aplicación en la renovación para las suscripciones existentes, ausencia de cambios en la facturación anual y en las suscripciones mes a mes, la razón declarada («alinear el tratamiento de precios entre canales de venta») y la corrección expresa de una fecha de entrada en vigor incorrecta publicada en una comunicación anterior, del aviso «CSP software pricing update effective October 1, 2026» (12 de agosto de 2026) en las notas del Partner Center de agosto de 2026 de Microsoft Learn. Ese aviso enumera Windows Server, SQL Server, licencias de acceso de cliente y System Center precedidos de «such as», de modo que la lista es abierta; el post lo respeta. Microsoft remite para el detalle a un FAQ (aka.ms/CostofCapital_FAQ) que el 17 de agosto redirige al índice de avisos y no resuelve, así que lo que decimos sobre cómo aterriza el recargo en la factura del cliente es lectura nuestra, no de Microsoft. Duraciones y frecuencias de facturación (compromisos de uno y tres años; ciclos mensual, anual y trianual; referencias de tres años con facturación anual o trianual; Windows Remote Desktop Server CAL 2022 como producto nombrado con facturación mensual), autorrenovación por defecto de las suscripciones compradas desde el 14 de octubre de 2021 y ventana de cancelación de siete días con facturación del término completo en cualquier plan, de «Sell software subscriptions through CSP» (Microsoft Learn, actualizado el 12 de febrero de 2026). El precedente del mismo 5 % aplicado el 1 de abril de 2025 a las suscripciones por puesto (Microsoft 365, Office 365, Dynamics 365, Power Platform, Windows 365 y Enterprise Mobility + Security), con cambio de plan de facturación posible en la renovación, de la cobertura de canal de CDW; las notas del Partner Center de abril de 2025 ya no están publicadas en Microsoft Learn. La prima del 20 % corresponde al término mensual del New Commerce Experience en suscripciones por puesto, no a estas licencias de servidor. La cuenta del 11 % anual equivalente (y del 11,3 % como TAE) es nuestra, no de Microsoft: plazos mensuales iguales, retraso medio de 5,5 meses respecto al pago único inicial e interés simple. El apunte sobre el IVA, los casos en los que no conviene cambiarse y la lista de comprobación también son nuestros. Las citas en castellano de textos originalmente en inglés son traducción nuestra.

¿Quién mira tu calendario de renovaciones?

El Programa RID es nuestro servicio gestionado con comité mensual de KPIs, riesgos y backlog: ahí es donde una fecha de renovación deja de ser una sorpresa. Y diseñamos y mantenemos la infraestructura y el cloud de debajo, que es donde se decide cuántas de esas licencias hacen falta de verdad.

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